¿Hay algo peor que ver por Internet los blogs o flogs o sitios en general de la gente que odias o te causa pica su existencia en este planeta?
Bueno, para empezar el maldito post número uno estoy recurriendo al blog de Copano, el tipo más insoportable del Universo, sólo porque se le ocurren las cosas mejor que a mí y antes. Usted no me conoce, pero ya odio su existencia.
Un punto bueno, este sujeto odia a Javier Olivares, uno de los tipos más odiable de este país con su pose Marcelo Tinelli, con melena e impostación de voz al caso. Un punto malo, este tipo fue creativo para “Sáping!”, el programa al cual Opinología Amateur le tiró mierda hasta que encontró otro objeto del cual burlarse descaradamente.
Para quien no entendiera bien, pertenezco al grupo de Opinólogos Amateur Unidos, donde se dan fundamentos con fundamento y argumentos con argumento (como se mezclan estos sinónimos frecuentemente, prefiero hacer gala de que significan lo mismo y repetirlos entre el “con” para la izquierda y el “con” de la derecha, para continuar el proceso de las “conneries”, que en hidalgo castizo significan “tonterías” y en hidalgo chilensis significan “huevadas”). Gracias a OAU he conocido gente tan glamorosa como un sujeto que parece ser mi hermano perdido, dada su manera de escribir y a un tipo tan kitsch como la anónima superstar del momento llamada Mr. Script, a quien le agradezco su mp3 de “Soy el único que te entiende” de Sergio Facheli.
Volviendo a lo anterior, Copano tiene un defecto: faltas de ortografía. Lamentablemente Dios perdona las faltas de ortografía porque su acólito Bill Gates inventó el famoso F7 al cual mi profesor de expresión escrita trata de vencer toda vez que nos hace en las pruebas el ítem de escriba correctamente la siguiente oración (”zetas venenosas”, “en este colegio no hay bacantes”, entre otras desopilancias de doble sentido).
Una particularidad sobre este mismo sujeto: vive en La Florida, if not en Puente Alto (paradero 23 de La Florida: hacia el Oeste, La Florida; hacia el Este, Puente Alto). Esto último me hace sospechar por qué diablos todavía no ha aparecido una crónica suya dentro de “las siluetas del pueblo” en nuestro “Puente Alto al Día”, pasquín que aparece dos veces a la semana en toda la provincia Cordillera, donde conviven noticias de adulación política (siempre a políticos de oposición: Ossandón, Longueira la tiene corteira y su delfín Desbordes), robos de poca monta y divertimentos como la crónica del vecino (sí, vecino, vivía a seis cuadras de mi domicilio) que se comió a su perra, porque la carne de perro servía para “el asma y la habilidad”. Al más puro estilo Springfield Shopper, el pobre y sensacionalista diario de la ciudad de los Simpson.
Dado su lugar de residencia, tengo altas posiblidades de encontrarme al glamoroso (segunda vez que digo esta palabra sin la intención de parecer gay-Madonna-es-mi-diva-forever) Copano un día en la micro on my way to el Pedagógico de Macul, en el caso de que la 350 (sí, esa micro lila con palco y platea, apta para espectáculos payasísticos) tenga la misma utilidad para su destino final. Para reconocerlo, le pediría que usara falda pata de gallo, peluca negra y que caminara encorvado y me pidiera hidalgamente el asiento.
Después de haber estado intruseando su bloggy (han pasado dos horas desde que empecé esta crónica) como sicópata, debo decir que no me cae tan mal ahora. Definitivamente.




