Los comerciales de Clos de Pirque: Desde hace más de trece años Clos de Pirque le ha dado al horario estelar momentos lacrimógenos como el de hijos que agradecen a los padres, hermanos que se reconcilian y hombre que le pide matrimonio a su novia. Con la misma canción de siempre “con el valor de lo que llevamos dentro”. Tan lacrimógenos que hasta algunos han acuñado la frase de “lloras hasta con los comerciales de Clos de Pirque” para calificar a los mamones del alma.
Hermógenes Pérez de Arce: Los mismos ternos, el mismo peinado, la misma sonrisa, los mismos miércoles, la misma página del Mercurio y más encima pareciera que tiene las mismas arrugas de hace trece años. Hermógenes es como esos actores de telenovelas con cambios de época (“Fuera de Control”, un ejemplo) que con un ligero cambio de look pasan a ser quince años mayores.
Agravante: Sus columnas siguen siendo igualmente fachas y justificadoras de lo injustificable. Mientras gente como Joaquín Lavín se siente “desafectada” de Pinochet, Hermógenes sigue siendo un escolta de la causa antimarxista.
Padre Raúl Hasbún Zaror: Es algo parecido a Hermógenes, sólo que le han salido canas y ha cambiado los marcos de los lentes. Está algo más gagá. Prueba de ello es que después de una polémica salida de Canal 13, lugar de donde prácticamente fue despedido, a Mega, canal donde tiene campo abierto a ser igual de pinochetista que siempre, porque el dueño se quedó en la misma época: las noticias que lee Mauricio Israel son tan intrascendentes como las noticias que en aquel entonces titulaban los informativos.
Agravante: Trabaja en Mega junto a Claudio Sánchez, otro ex Canal 13 que no ha cambiado en trece años.
Francisco Reyes y Álvaro Rudolphy: Al principio trabajaban en trincheras opuestas, el primero estaba en TVN y el segundo era el galán de “Marrón Glacé “, cuando interpretaba a Costia, quien desaparecía en “El Regreso” junto a Arregui (“se fueron a Grecia”, decía la señora Clo), pero las razones eran la PLR de Arregui por el escándalo llamado Óscar Rodríguez y la llegada al segundo semestre de TVN de Rudolphy. Desde ese entonces ambos han sido los galanes de cada semestre del canal estatal: Siempre jóvenes, siempre galanes.
Los uniformes de las secretarias: Desde hace trece años que los mismos trajes de secretarias vienen de los mismos paños con los que forraron su sillón regalón. Sería muy simple, mas no poco verosímil, suponer que Incal es la firma que subcontratan las “creaciones” que se encargan de la indumentaria de las mujeres que atienden cualquier servicio. ¡Hasta no sería muy difícil de creer que hasta la laca de sus chasquillas son corporativas y las empresas las compran al por mayor!
El aspecto de eterno consenso de “24 Horas”: La política de los acuerdos ha cambiado directores de prensa en este “canal de todos” de una manera grosera y el permanecer más de un año en el canal tan digno como el galvano que a cualquier empleado le dan por permanecer 25 años. Las malas lenguas dicen que para ganarse los meses en la dirección de prensa hay que ser demasiado servil con las cúpulas políticas y medir las representaciones de los candidatos con el mismo cronómetro de la franja política. Después, otro cacho: renuncia el director de prensa… ¡Qué hay que hacer, carajo! Buscar el consenso del directorio pluralista para tener a alguien que les caiga bien a todos. ¡Como si en el mundo estuviéramos plagados de moneditas de oro! Y además se dan el lujo de buscarse por ¡semanas! quien llene la vacante.
Carlos Saúl Menem: Figura epítome de los “forever young”, también conocidos como los lolosaurios. Su jovialidad ha sido objeto de mofa desde que asumió la presidencia del país gaucho. Ché Carlitos es el mismo sujeto chaparrito que hacía el ridículo boteando una pelota naranja junto a basquetbolistas de dos metros de estatura, el mismo sujeto que se ponía la camiseta argentina para pegarle unos chutes a la pelota con Diego Armando cuando estaba en límite entre su éxito y su ocaso y es el mismo sujeto viagradicto que se zampa a la Bolocco, chequera abultada Made in Switzerland mediante.
El repertorio de chistes de Álvaro Salas, Dino Gordillo y Bombo Fica: Desde hace trece años que escuchamos a cada uno con sus rutinas de chistes como “Había un niñito que se llamaba Calcetín”, “Mi suegra es tan fea, pero tan fea…”, “¿En qué se parece la toalla al IPC?”. Lo único que ha cambiado en estos casi 15 años es que Dino Gordillo está más flaco, Bombo Fica está más guatón y ya no invita a su hijo a los estelares y que se supo que durante todo ese tiempo Alvarito se cepillaba a la Tatiana Merino.
El pornófilo concepto de que la modelo debe ser chica, rubia teñida y groseramente tetona y potona: El último Cachantún Fashion fue una vergüenza nacional, porque no había modelos que dieran con la talla (más de 1.75, talla 38 y 85-60-85) y todas las mediáticas parecían vedettes de vodevil para los diseñadores de moda que se colocarían las pilchas en este evento: al final se las tuvieron que arreglar contratando a ¡Catalina Pulido! Nuestro modelaje nunca tendrá “calidad” si todavía se considera como paradigma a la Claudia Schmidt (aunque no sea chilena), Carlita Ochoa (aunque no sea inteligente) y Marlen Olivari (aunque no sea rubia).
Grandes baluartes de la perfumería: Son los infaltables de cada Navidad cuando un amigo o pariente no muy creativo necesita algo a alguien a quien no estima mucho o a alguien a quien estima mucho pero no conoce sus gustos. Ahí están para la lola la Coral, la Charlie, la Jovan Musk (el pack del frasco de vidrio con atomizador y el desodorante spray) y Jean Les Pins (incluyendo las lociones humectantes) y para el caballero la Flaño y la Millionaire (en la época navideña que regresa de las telarañas el típico comercial soft porn de la mina vestida de negro escotado con el galán en zunga recién salido de la piscina y de fondo suena “un nombre nunca olvida a la mujer que le hace sentir lo que vale”: propongo a Prolong 1000 que publicite inmediatamente después de este réclame).
Moria Casán en televisión mínimo una vez al año: Y siempre le preguntan la misma tontera “¿los chilenos somos más conservadores que los argentinos?” Después de la entrevista siempre le piden que se ponga plumas y cante una canción. Otras preguntas usuales: “¿cómo está el corazón?”, “¿cómo está su hija Sofía?”, “¿no le preocupa que su hija sea tan (busque eufemismo de la palabra “suelta”)?”, entre otras.
El sexappeal femenino: Durante casi 20 años, Diozel Pérez ha entretenido las portadas de la prensa diurna con los potos femeninos más redondos del país. Todos tomados de espaldas para que no les caigan denuncias de “¡por qué, galla, estoy expuesta en esa rotería de La Cuarta!” También “La Cuarta” ha sido experta en atrevidas fotos en bikini: debemos ser el único país no musulmán que todavía cree que las mujeres con poca ropa son osadas.
Los concursos de los matinales, ergo, los matinales en sí: Durante casi 15 años el horario matinal nos ha entretenido con concursos tan novedosos como “mayor o menor”, “dispara usted o disparo yo” (gracias, Sábados Gigantes), “el tren musical que recorre todo Chile en una maqueta” (como el Reverendo Alegría de Los Simpsons), “diga un número del 1 al 15”, “si la ruleta dice NOVA se gana cien mil pesos”. El horario entre concursos tampoco deja de ser novedoso: el cocinero ABC1 que enseña recetas imposibles de exóticas para la dueña de casa C3 que no dispone aceto balsámico ni el queso no sé cuánto con el que se hace la receta; el médico que invitan para hablar del cáncer de mamas, de las alergias primaverales, de la gripe invernal, entre otras enfermedades de la estación; el notero divertidillo que invita a la gente a ganarse a un toro en el Mall Paseo Estación; el periodista con cara de tragedia que se mete en lo más profundo de una inundación con esos trajes amarillos siempre procurando que no se corte la transmisión entre tanto cable mojado (¡cómo no se electrocutan haciéndose los lindos!); entre otras especies.