Nicolás Copano debe estar esperando hinchar su ego con una reseña fresca sobre el programa radial del día de hoy (dado que dijo que mi conocimiento sólo se reducía al primer programa). Le daré en el gusto a él y a sus calcetineros, hablando de lo escuchado esta mañana de sábado.
Son las 9.05am. Copano inaugura el programa con “He Wasn’t” de Avril Lavigne. Punto en común con el redactor: ambos encontramos rica a la francocanadiense. Un cuarto de hora después, programa “Paranoid Android”, el famosísimo tema de Radiohead, el cual nos hace imaginarnos como criaturas animadas sin brazos ni piernas hundiéndonos en el mar absolutamente perdirijillos y totalmente desesperanzados.
Durante esta primera media hora de “Mañanero” no hay más que una continuidad de Copano que no merece llamarse programa, porque adolece de mayor presencia del conductor para poder ser tal. La siguiente media hora parte con un tema que me cayó como patada en la guata: ¿Aló, Gufi? Ahí entro a sospechar algo extraño: Copano sólo programaría un tema de Gufi estando drogado o siendo un lamentable títere del editor de la radio. No me lo imagino de otra manera.
La brevedad (y levedad) de su mensaje, también vista en la anterior edición que reseñé, lo hizo descargarse en el foro de los OAU, señalando que el siglo XXI es el de los mensajes breves, de la cultura del blog y del posteo. En su programa había prometido que habría entretención con contenido. Sin embargo, con tan poco contenido, ¿no estará apelando a la entretención por la entretención? Lamentablemente hay cosas que por muy breves que sean, se convierten en vacuidades que el viento se las lleva, como leer una noticia en Publimetro (es decir, como telegrama, ergo, carente de una capacidad de comprensión más acabada del indicio informado).
Son las 10.25am. Tras una hora y media de una típica continuidad estilo R&P, ha decidido hacer algo más extendido: el gag del Frente Anti-Mimo, parodia de la parodia de Plan Z a los frentes anti-cualquier-cosa. El chiste habría sido más divertido si Chile fuera Argentina y Copano imitara a Lita de Lazzari liderando un Frente Anti-Feminismo.
Quince minutos después, ha decidido tomar el primer track de la banda sonora de “Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos”, instrumental compuesto por Jon Brion, para recrear la escena que abre el filme, en la cual Joel Barish (Jim Carrey) se caga en el día de San Valentín. En “El Mañanero”, NC se caga en la primavera, en una paráfrasis del guión de Kaufman y Gondry. ¡Vaya sacrilegio! Recuerdo el episodio de Los Simpsons en que el papá de Homero se enamora de la mamá de Marge y cada vez que Abraham quiere imitar una película clásica para encantar a Jacqueline, aparecen unos abogados amenazándolo con una demanda por violación de derecho de autor.
11.10am y cuenta el chiste más fome de todo su programa. “Tres cosas para mejorar el estelar de Cecilia Bolocco”. Sonaban grillitos en mi mente cada vez que daba una de las posibilidades existentes con el nuevo-viejo programa de la ex reina de belleza y me ponía a pensar si acaso no sería igual de sensato darle tres razones a Copano para mejorar su programa.
Cristóbal, el último eliminado del Rojo VIP, sonaba de fondo. “Basta ya”. Ha empezado la sección “Basta ya”. A continuación tres perlas de esta emisión contadas en menos de cinco minutos.
1) Copano está en campaña para bajar de peso. Ya vio a un nutricionista y está yendo a un gimnasio. (Uno que ha subido 6 kilos en un año y que solamente ha pasado de “flaco” a “delgado”.)
2) Una auditora (¿deliberadamente?) confunde el teléfono del “Mañanero” con el del locutorio de la FM Hit. Se emputeció con la confusión. Si cualquiera le decía “confunde, pero no ofende” a este muchacho, le habría ofrecido combos a quien le hubiera hecho tal comentario.
3) NC dice el único chiste de toda la mañana: “Yo creía que el agro metal eran metaleros agricultores”. Juego de palabras digno de los “sabía usted que” de The Clinic.
A media hora del cierre, empieza a programar los últimos temas. Dos de ellos podría afirmar con certeza que sí fueron escogidos por el conductor: “The Importance of Being Idle” de Oasis y “First of the Gang to Die” de Morrissey.
Empieza a terminar su programa. En el momento en que los auditores lo llaman para despedirlo (vaya estúpido ejercicio radiofónico), un escucha le dice “son un mal programa”. Copano contesta “ya, la próxima semana va a ser peor”. No sé por qué no me extraña.
El primer programa, a pesar de todas sus fallas (tomando en cuenta que lo malo la gente inteligente se esmera en corregirlo), pintaba para ser un referente, un tema del cual conversar el lunes por la mañana, sin embargo, se convirtió en un producto desabrido, aguachento, un programa más de la parrilla de la R&P, carente de una impronta característica (en esta edición ni siquiera está su sello en la elección de las canciones que se tocan en el programa), presentado por un conductor víctima de las antiparras creativas de la radio en la que trabaja. Ser continuista de su show lo hace parecer un recurso humano prescindible para sus jefes, como alguien a quien los mismos jefes le planean una inexorable PLR.