24.10ARTÍCULO: La trastienda del Transantiago

Hoy ha sido el primer día hábil de operaciones del Transantiago, sistema de locomoción colectiva que promete cambiar la cara de nuestra capital destronando las máquinas amarillas.

Dicho destronar ha sido sentido como una humillación por las abejas de la inoperancia. Ya mucho les dolió que de la madrugada de viernes a sábado el Ministerio de Transportes les hiciera cambiar improvisadamente los carteles y las variantes. Hasta más allá de la medianoche, las líneas desplazadas por las máquinas verdes estaban ofuscadas por unas rutas que llegaron a última hora. (Hasta hoy muchos letreros de estas líneas están pintados con manos que definitivamente no son pintoras y otros menos hasta las escribieron con plumones sobre ¡papel!)

Este paisaje que se esbozaba con el inicio de la primera etapa de Transantiago (tras los juegos pirotécnicos) se patentizó con este inicio de semana laboral: cambios de recorrido por zonas inverosímiles, micros amarillas haciendo de Metrobús, nuevos recorridos de emergencia. En fin, todo por salvar la plata. Tales micros en aquellas circunstancias no fueron muchas. El resto de ellas simplemente desaparecieron. Se las había tragado la tierra y una que otra se paseaba sin letrero (en la jerga micrero-pasajero eso quiere decir “fuera de servicio”) por las calles con una plácida holgura que un día libre puede significar. ¿Día libre? Si usted está pensando en que las inocentes amarillas que una vez impidieron que la ciudad funcionara no se iban a vengar por la humillación que capitales extranjeros irrumpieran en su negocio simplemente se equivocó. Hoy hubo sabotaje. Si no hubiera tal, ¿quién me podría explicar la vagancia de dichas micros en horarios en los cuales deberían efectivamente estar operando?, ¿quién me podría explicar por qué la garita de micros que está en Diego Portales cerca de Nuevo Continente, en La Florida, tenía casi todos sus buses estacionados en el inicio del horario peak de la tarde, a eso de las 18:00?

¿Qué querrán Manuel Navarrete y Demetrio Marinakis esta vez? ¿Qué desea la multigremial con todo esto? La respuesta más evidente sería que este vulgar complot busca que la gente pueda echarle toda la culpa del caos del transporte al sistema entrante, atribuyéndole más culpas de las correspondientes: la gente está apedreando las micros tanto como las mismas micros amarillas les rompen los vidrios a los buses verdes. Es decir, los barones del microbús quieren hacer que la gente se haga parte de su cruzada: la cruzada por la permanencia de un modus operandi basado en micros carreteadas dignas de “Pimp My Ride” manejadas por choferes insolentes y abusivos.

¿Qué más conspira contra nuestra condición de pasajeros de la locomoción colectiva? Obviamente, la contraparte. El Transantiago no está exento de culpa, mas sus culpas son fallas propias de un novato. Viajando de regreso a casa en una de las nuevas máquinas, conversaba con un operador (si los hoyos se llaman “eventos” y las nanas, “asesoras del hogar”, los micreros son “operadores”) quien se encontraba con otro colega que, en esta pasada, oficiaba de cobrador humano.

Ambos me contaban las fallas que ha tenido este nuevo sistema desde su condición de insider. A saber:

—De la terminal de dicha línea, ubicada en Huechuraba, se robaron misteriosamente los documentos de 40 de las casi 100 máquinas que allí se guardan, por lo que cerca de la mitad de dicha zona carece de los buses necesarios para operar debidamente haciéndose poca la cincuentena de máquinas para los 10 recorridos que se alojan en dicha garita.

—Los operarios no conocen los recorridos y tienen confusiones en los inicios y finales de éstos, puesto que se caracterizan por ser intrincadas vueltas que confunden a los muchos no santiaguinos que decidieron emplearse en estas nuevas empresas del transporte. Además, cabe destacar que los jefes de garita buscan que todos los operarios se aprendan todos los recorridos que allí se guardan. (Menuda tarea para cualquiera.)

—A sendos problemas anteriormente descritos se añaden los piedrazos y puñetazos de los furiosos usuarios que desprecian el nuevo servicio y los agravios de las pocas micros amarillas que han estado circulando.

Todo este cúmulo de problemas les ha ocasionado— en palabras de los mismos operarios— mucho estrés. Uno de ellos me señaló que “espero el sueldo de octubre y me voy. Es muy probable que cerca de la mitad de los operarios piensa irse luego (del Transantiago)”, como consecuencia de la tensión que recae sobre ellos, el hilo más débil de un sistema que recién empieza y que amenaza con apropiarse de las próximas licitaciones (en el particular caso de los capitales colombianos de Alsacia-Express) que se realizarán en Concepción y Valparaíso.


  1. 1 sebastian24 Oct 2005

    buena buena!….

    Transantiago se viene, aunque todo va ser muy moderno… nada de vendedores, sapos, y me lleva por 100.

    aun no me subo a esas micros blancas con verdes!…

    saludos

  2. 2 duermo con pastillas24 Oct 2005

    eso del transantiago, vi el matinal, las noticias, un tremendo lio, que mal vivir en stgo =P… yo aun prefiero a las cochinas amarillas, espero que cuando vaya a stgo el otro mes, me suba a una de las famosas verdes.

    en todo caso, pta que mala la organización de todo. jum.

  3. 3 Anonymous25 Oct 2005

    Te pasaste de mala leche

  4. 4 B1mbo25 Oct 2005

    Es verdá que el Transantiago presenta muchas fallas… yo he “disfrutado” todos estos días de las nuevas orugas… lo unico que espero es que con el pasar de los días, semanas y meses, esto se mejore… pìnta pa’ buen proyecto, pero no como está ahora (o sea… todos sabemos q es sólo “marcha blanca”)

  5. 5 Gabriela26 Oct 2005

    Ayer busqué una Oruga para conocer como era la experiencia del Transantiago. 20:30 pm, un bus no lo suficientemente vacio como para irse sentada, pero bueno.

    Lo amigable de este nuevo proyecto es que la atención es notablemente mejor que en los buses amarilos, andan más lento y eso ayuda a menos accidentes, los asientos se ven confortables, pero no me pude ir sentada así que no me puedo pronunciar al respecto.

    Las dudas: pocos asientos y demasiado espacio para aglutinar a la gente como ganado al igual que en las micros amarillas, además de no variar el sistema, puede ayudar a favorecer los asaltos dentro del bus ( aunque pongan cámaras, el bus muy largo y el chofer tampoco puede hacer mucho por evitar estos delitos).

    También me pregunto (pero esta es una duda aparte) ¿ dónde está el motor de la máquina?, hay mucho espacio donde podrían poner asientos pero que está ocupado por grandes compartimentos.

    Eso.

    Saludos


 

October 2005
M T W T F S S
« Sep   Nov »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31