
Se han cumplido tres meses de este blog. Más de 100 entradas y el surgimiento de un blog paralelo. ¡Qué moderno estoy! También me hice un flickr, donde colocaré las cosas de modo más temático que lo que fotolog te permite (aunque no ignoraré a fotolog). Mientras hago esa organización, aguántense, que no tengo todo el tiempo del mundo.
La crítica del modelaje me hizo subir la cantidad de visitas como la espuma, cerca de 50 visitas en un par de días… ¡Guau, pasé las 1.500 visitas! Igual creo que son pocas. Había hecho mil 25 días después de colocar el counter y ahora solamente he hecho quinientas en los 20 días anteriores. Todavía disto de la fama de los bloggers célebres, pero no dejo de consolarme con que estoy recién empezando y no es poca la gente a la cual le parezco una vocecita interesante en el mundo. A ellos, gracias.
Mejor dejo de lado la estadística. Es mucha actualmente en este periodo electoral, donde los datos del CERC se contradicen con los de Benchmark. Benchmark hace encuestas abiertas y otras encuestas privadas. En las encuestas abiertas, el partido del propietario, la UDI, siempre sale triunfante, con resultados hasta irrisorios. En las privadas tal vez el resultado no sea de los mejores y prefieren que esa probabilidad (porque eso es la encuesta, una probabilidad) implique una oportunidad para ganar votos a como dé lugar.
La pregunta a partir de ahí sería ¿cómo hacen los votos? No es muy difícil imaginar que ellos compran los votos. No en vano son los que mayor inversión publicitaria hacen y no son pocos los candidatos que aprovechan que las elecciones empalman con la Navidad para regalar esas típicas canastas que incluyen pan de pascua, pollo, champagne y cola de mono. Si nos ciñéramos estrictamente a lo que el diccionario nos dice, eso sería cohecho, pero legalmente no lo es.
Algo tanto o más corrupto que lo anterior se está dando en pequeños poblados de las regiones de Tarapacá y Antofagasta, donde la cifra de inscritos en el padrón iguala o supera a la cantidad de habitantes de los mismos poblados. ¿Acaso los menores de edad también votan? No, aún no votan, pero de Arica, Iquique o de Antofagasta, los políticos del interior le piden a gente común y corriente que cambien domicilio electoral a cambio de una dádiva, que quizá sea exigua para muchos de nosotros, mas para ellos bien les puede signficar tener un mes sin hambre.
Casi todos los candidatos gastan millones en panfletos que se van a la basura y no millones en gente que pueda hacer de esas hojas salidas del offset una idea que pueda ser recordable para el gran pueblo elector. Los afiches son generalmente horribles, un verdadero espanto. ¿Qué creativos tendrán los partidos políticos acaso? Pensar que se están botando tanta plata por trozos de mugre mal realizados. Remedos de diseñadores y publicistas que hacen unos mamarrachos por los cuales deberían mandarse a revocar sus títulos por la inoperancia de su labor. Hasta yo haría mejores diseños que los de la campaña parlamentaria institucional con la DC, esa que tiene inserto ¿un violín?, ¿una guitarra?
Es como mucho, pero mucho malo. Tan malo como el señor Mauricio Hofmann autocensurándose. Si Juan Pablo Cárdenas siguiera con su ubicatex de la revista Análisis, demás que le habría dado al señor de Teletrece el “care’ palo” de esta semana, puesto que un periodista que en su propio espacio virtual bregó por la libertad de prensa, no puede clausurar la ventana que usaba para demostrarle al mundo que la lectura de noticias no es un trabajo desprovisto de opinión (si no, vean a Guillier y Paulsen en CHV). De este modo, Hofmann nos demuestra lo más ruin de nuestra democracia, esa donde el periodismo carece de opinión y los lectores de noticias son meros retransmisores de agencias periodísticas extranjeras o de la búsqueda de las fuentes locales. ¡Por favor, para eso ya tenemos los diarios en Internet! Nos hace falta la opinión personal, el complemento de los hechos. El periodismo televisivo no se puede sustraer al deber de hacer opinión para generarla en el televidente. La gracia está en que el televidente lo rebata o concuerde con él, que las pasiones políticas estén más a flor de piel. ¿Qué les costará que no lo hacen? ¿Por qué Hofmann no perseveró en su blog incluso si lo despidieran? ¿Acaso no habría podido alegar hostigamiento, si todo estaba a su favor? Vaya transa del honor.





Bueno, en un país como Chile no le gusta la controversia. De hecho hay gente que le carga Guiller por su tendencia política
Pero si es lo mismo que el Claudio Sánchez. La única diferencia es que uno es simpatizante socialista y el otro es fanático pinochetista. Aunque Sánchez no divulga abiertamente su pensamiento político, trabaja para Ricardo Claro, un individuo anti izquierda absolutamente (”comunistas, soviéticos… ¡marxistas!”). En la contraparte, ¿cuál es el problema de llevar la política a los medios masivos? Me parece aberrante que tengamos opinólogos del deporte que gastan 10 minutos (o más) de sus lenguas para descuerar hasta los calcetines de los futbolistas y no hay ningún analista político que ralle por su tendencia política como un comentarista deportivo siempre puede mostrar su afinidad por el Colo, la Chile, Wanderers o Tricolor de Paine.
Bx
Eso te demuestra que los medios no les conviene poner comentaristas politicas que opinen abiertamente por que puede bajar el rating.