30.03ACTUALIDAD: Una presunta celadora de armarios

Pamela Jiles se volvió una declaración de principios este mediodía en Sálvese Quien Pueda, por cuanto declaraba que la sexualidad de una persona no es objeto periodístico. Ejemplificaba su tesis en el hecho de que un evento de homosexualidad no tenía razón de ser difundido por los medios sin el consentimiento del afectado, a menos que dentro de esa relación hubiera un escándalo anexo que afectara a autoridades importantes y no a sujetos del mundillo farandulero.

Creo que la Jiles ha usado mal los conceptos, puesto que inició su tesis a partir de la publicidad de la sexualidad en su extensión, incluyendo a heterosexuales y homosexuales, pese a que identificó a estos últimos como respaldo de su idea. ¿Cómo es la cosa entonces? En ese caso también sería antiético difundir los numerosos devaneos amorosos heterosexuales de María Eugenia Larraín o las conquistas amorosas del canchero de las pampas Patricio Laguna. No obstante, estas historias han sido parte de nuestras conversaciones frívolas durante mucho tiempo. Y nadie ha hablado de ética en estos casos más allá que uno que otro sujeto pontificando contra la inmoralidad y promiscuidad de sus espíritus libertinos. No creo que sea el caso de Pamela Jiles.

¿Que acaso la homosexualidad es aún tenida como aberración incluso por adalides de la libre expresión como la periodista del programa del mediodía? “Es que el clóset aún debe ser clóset para quienes así quieran conservarlo. Claro, es la censura a los desviados…” No existe privacidad si algún famosillo tiene una relación heterosexual, pero uno homosexual puede amenazar querella porque estarían mancillando su honra… ¿De eso me están hablando?

Estamos en 2006, en una época tolerante donde teóricamente no hay ciudadanos de primera y segunda clase. ¿Por qué es entonces aberrante exponer amoríos gays y es común ver esas relaciones express entre heterosexuales conocidos? Unos dicen que el difundir homosexualidades conlleva represalias y esa es la razón por la cual la Jiles hizo esas afirmaciones. Bajo ese argumento, Pamela Jiles estaría legitimando que existieran esas represalias por las cuales abundan los clósets.

Hasta lo que yo sabía, ella fue periodista de la revista Análisis, medio que luchó por la libertad de la información en la dictadura militar. En la franja presidencial por Tomás Hirsch, se jactaba de su postura de valentía y consecuencia. Si la periodista anda ahora de celadora de armarios, debe ser porque teme demasiado de que algún amigo o sujeto entrañable sufra estando en las fauces del lobo de la homofobia, como si olvidara que su lucha previa permitió la democracia a finales de los años 80, la cual permite castigar con leyes o con funas (aún las hay, pero éstas se estilan más sutiles hoy por hoy) a quien se atreva a reprochar la tolerancia y la diversidad.

Ojalá que Pamela aclare el malentendido suscitado, en nombre de todos los ciudadanos que queremos una sociedad más inclusiva, aun cuando no formemos parte de las minorías apuntadas por el dedo del fascismo de algún dueño de la verdad.


  1. 1 Leo30 Mar 2006

    No ví donde dijo eso, pero creo que tienes razón.
    No debería haber distinción, ni menos por cosas de sexos.
    (Tema recurrente a la hora de debates , jaja-)
    No a la farándula xD
    Ya, si igual es entretenida.

    Y no sé qué más aportar
    Me voy a hacer el análisis que me mandó a desarrollar Argomedo ¬¬

    Saludos
    Nos vemos.
    PD: Que blog más elaborado , jaja.

  2. 2 ChileMoZ30 Mar 2006

    Si a ti te gusta exponer tanto tus ideas como tu cuerpo, como queda demostrado en tu fotolog, es tu decisión. Habemos muchos a los que nos gusta cultivar un bajo perfil. El dilema ético que plantea la Jiles no es el mismo para el caso heterosexual u homosexual. Me explico: Si Quenita o toda esa tropa de imbéciles que viven de la exposición mediática ponen gustosos a disposición de la opinión pública sus patéticas y banales vidas, allá ellos. Si José Miguel Villouta quiere gritar su condición a los cuatro vientos, allá él tambiéne. No por ello todos los gays estamos dispuestos a enfrentar la condena social que aún existe en este país.

    Soy un homosexual asumido, mas yo elijo contarle mi condición a la gente que a mí me parece confiable. No puedes arguir que “si quieren igualdad, entonces démosle igualdad” sin considerar el contexto cultural de nuestro país. El asumir públicamente la homosexualidad hoy en día puede traer tristes consecuencias no sólo para uno mismo. Si lo vemos desde un punto de vista menos egoísta, una confesión de esta naturaleza puede herir gravemente a nuestros familiares o seres más queridos, que lamentablemente no se encuentran preparados para asumir algo tan simple como el hecho de que exista una atracción entre dos seres del mismo sexo. Créeme que la reacción de la “tía Sonia”, ya que te gusta poner ejemplos farandulescos, sería distinta si “Niquito” juega al galán con “luly” Salazar a que si se publicara en la mal llamada “prensa de espectáculo” que durante las concentraciones del equipo de Copa Davis, su querido hijito juega a algo más que tenis con Fernando González. La condena familiar y social serían inmediatas… Quizás son procesos que tanto la familia del afectado como el país deben vivir, pero… ¿si fuera tu caso, estarías dispuesto a ser el conejillo de Indias frente a la opinión pública de una nación tan cartucha como ésta? Peor aún, que no seas tu quien tome la decisión sino un medio de comunicación de cuarta categoría… Empatía es ponerse en el lugar del otro. Creo que los dichos de Pamela Jiles tienen más que ver con eso que con la consecuencia que tú les adjudicas.

  3. 3 ChileMoZ30 Mar 2006

    Fe de erratas último post:

    Dice: “Creo que los dichos de Pamela Jiles tienen más que ver con eso que con la consecuencia que tú les adjudicas.”

    Debe decir: “Creo que los dichos de Pamela Jiles tienen más que ver con eso que con la inconsecuencia que tú les adjudicas.”

  4. 4 inmundabeach30 Mar 2006

    Punto 1. Me parece que si andamos predicando sobre la igualdad de derechos y la tolerancia, es preciso no andar celando armarios.
    Punto 2. ¿Qué determina que “no sea lo mismo” un amorío hétero y un amorío gay? ¿Acaso los gays no están dispuestos a luchar por el derecho a su legitimidad como minoría sexual? ¿Entonces qué estamos haciendo las personas que sin serlo estamos apoyando su causa? ¿Perdiendo tiempo?
    Punto 3. Si nuestra utopía es la tolerancia, la idea es CASTIGAR FUERTEMENTE la tendencia al rechazo social: desde los propios afectados hasta quienes se sienten ofendidos por esas ofensas (sin ser necesariamente homosexuales). Hasta lo que yo sé un gay no es un leproso.

    Bx

  5. 5 B1mbo30 Mar 2006

    Creo que es tan simple como hablar de la privacidad de las personas. Todo el mundo del “espectáculo” criollo calló que Álvaro Salas estaba saliendo con Tatiana Merino. Eso era un asunto que ellos dos querían mantener en completa privacidad y los medios lo respetaron por mucho tiempo. De igual forma, si alguien no quiere revelar su orientación sexual, los medios no tienen porqué obligarlo a tomar una decisión así.
    No es que ser gay sea ser leproso, sino que cada uno tiene derecho a mantener ciertas cosas de su vida privada como privadas. Eso puede ser tu sexualidad, con quién te acuestas, que cosas comes, tu posición sexual favorita, etc, etc.
    Si Carla Ochoa, Villouta, Castell y Perico de los Palotes quieren hablar de su vida sexual, bien por ellos. Pero si Ignacio Gutiérrez no quería hablar de su vida sexual, bien también… sin importar si es o no gay.

  6. 6 ChileMoZ30 Mar 2006

    Cito a inmundabeach: “Punto 2. ¿Qué determina que “no sea lo mismo” un amorío hétero y un amorío gay? ¿Acaso los gays no están dispuestos a luchar por el derecho a su legitimidad como minoría sexual? ¿Entonces qué estamos haciendo las personas que sin serlo estamos apoyando su causa? ¿Perdiendo tiempo?”

    ¿Qué determina que no sea lo mismo? Por favor… obviamente ante un amorío homosexual hay un prejuicio que hace que lo importante NO sea el amorío en sí, sino el hecho de que sea homosexual. Esto implica una condena implícita e incluso muchas veces no reconocida.

    Por otro lado… ¿quién te da el derecho de exigirle a cada gay, con sus particularidades y circunstancias únicas, a que sienta una vocación por el activismo? ¿acaso por haber nacido gay estoy condenado a luchar por una causa? ¿y qué sucede si mis intereses van por dedicarme a lo que a mí más me gusta (sea lo que sea) y no tratar de hacer entender a una manga de intolerantes y/o obsoletos mentales que yo valgo lo mismo o más que ellos? … Valoro la valentía de aquellos que tomaron la bandera gay como una causa, como JM Villouta (ojo, que admire su valor no indica que necesariamente admire su visión de mundo, sus pseudo análisis, etc.), sin embargo, como un ser humano común y corriente creo tener la opción de solamente hablar abiertamente de mi sexualidad en la intimidad de mi círculo más cercano. Sobre todo si se considera que nos encuentramos en un país que hasta hace muy poco ni siquiera contaba con una ley de divorcio.

    Bruno, no puedes exigirle a nadie que asuma como suyas las banderas que tú consideres. Tenemos libertad de albedrío para comportarnos como se nos de la gana. Y por últomo, si lo que ocurres es que simplemente no me interesa luchar por la causa homosexual… digamos que por desidia ¿acaso no tengo ese derecho?

  7. 7 inmundabeach30 Mar 2006

    Bimbito:
    Anda cagando fuera del tiesto. Yo no hablaba de la necesidad de privacidad, la cual estimo como derecho de todas las personas.
    El punto en cuestión consistía en el hecho de que un medio puede paparazzear sin complejos a una pareja heterosexual, pero pobre de que se atreva a paparazzear a una pareja homosexual. ¡Muchos supuestos librepensadores atacarían al medio que se atreviera a difundir un rollo gay! A eso atacaba: no hay problema que un periodista faranduloso escriba las crónicas de lo que vio en la Kmasú, pero ¡ay de que escriba algo de que vio a Fulano o Zutano en una disco gay!
    Si somos todos tan librepensadores, deberíamos poner la vara al mismo nivel, en igualdad de condiciones (a igualdad de derechos, igualdad de condiciones) para heterosexuales y gays: Paparazzeamos a todos o aceptar la voluntad de no querer difundir sus relaciones más allá de la tendencia sexual.
    Pero esa discriminación entre “los unos” y “los otros” me parece bastante homofóbica e hipócrita en la boca de quienes la argumentan jactándose de ser abiertos de mente.

    Bx

  8. 8 ArleDjinn30 Mar 2006

    Claro, mi opinión va más o menos en la línea de B1mbo.

    Aunque, por lo que recuerdo, efectivamente SÍ se ha hablado de ética a la hora de difundir información que los protagonistas desean mantener privada, con independencia de su sexualidad. De hecho, este dilema ético es el clásico discurso que usa la celebridad ante la prensa “de espectáculo”, si esto no fuera así, “Chino Ríos” no hubiese hecho noticia por golpear a un periodista, en su momento y la princesa diana de gales estaría viva ¿verdad?

    Personalmente creo que el que desease hacer de su vida una cuestión pública, entonces que lo haga, ciertamente me considero un liberal. Por otro lado, igualmente los individuos que no deseasen hacer su vida pública, hetero u homosexuales (iguales en derechos), tienen también toda la libertad del mundo de exigir que esa decisión se respete.

    Sí, es cierto que no es correcto que la homosexualidad sufra un castigo social y que hay que luchar por eso tanto en la discusión diaria como en lo oficial para que eso no sea así, pero es derechamente ingenuo asumir que un homosexual en nuestros días no sufrirá el flagelo de la discriminación. Esto es un hecho y lo siento si aquí mi pragmatismo me tuerce la mano.

    Entonces, si cada quien -sin importar su identidad sexual- es libre de publicar lo que quiera de si mismo pero también considerando que esa libertad de publicar cualquier cosa conlleva una consecuencia social, creo que es una decisión de cada persona el figurar por algo, pero por sobre todo y volviendo a Jiles, la decisión de si lo publicado por esa persona es o no objeto del periodismo, creo que la toman los medios mismos y en el fondo, el mercado. Ciertamente si yo salgo y voy a TVN a decir “soy gay”, no creo que me den mucha pelota o por lo menos no la misma que le darían a cualquier farandulero. En el fondo, la demanda de la gente crea lo que es objeto de la farándula y no ningún teórico mediático.

    Claramente no estoy de acuerdo con Jiles, pero en un plano aún más personal, no me interesa la vida de ninguno de estos susodichos faránduleros y, si de mi dependiera como dictador del universo, solo consideraría la vida privada de alguien como objeto del periodismo, cuando ese alguien es un político que malversa fondos o viola niños o qué sé yo. De otra manera, me da lo mismo que haga o deje de hacer luciana salazar.

    Arle.- Fin. Escribí harto.

  9. 9 Arle30 Mar 2006

    Demonios -_- un post mientras redactaba.

  10. 10 ChileMoZ30 Mar 2006

    Fe de erratas de mi último post:

    Dice: “Sobre todo si se considera que nos encuentramos en un país que hasta hace muy poco ni siquiera contaba con una ley de divorcio.”

    Debe decir: Sobre todo si se considera que nos encontramos en un país que hasta hace muy poco ni siquiera contaba con una ley de divorcio.”

    Fea la caída…

  11. 11 ticio30 Mar 2006

    primero, ¿de qué derecho estamos hablando? ¿invasión a la intimidad?

    muy noble es y será defender la causa gay pero no justifica sacrificar lo que ellos no quieren exponer. ¿debemos crear héroes forzados para llegar a una supuesta “igualdad” fáctica? ¿no son los homosexuales, antes de su condición (o como quieran llamarlo), personas? pienso que la sexualidad, entre otros ámbitos, está en un círculo que sólo permite a la persona disponer de ello en todo sentido, incluído hacerlo público, mientras no atente contra otro o la sociedad.

    me parece una muy mala base para dictar una declaración de principios lo que se dice en un programa farandulero, el paradigma en forzar la privacidad a niveles vergonzosos (menos mal que el amateurismo + arribismo del star system nacional ha permitido a los opinólogos e informantes guardar un relativo criterio en lo que dicen y lo que no). con todo, podemos olvidarnos de la falencia y contextualizar: estos programas trabajan con material que se basa en filtraciones de terceros cuya fuente es el mismo personaje, a quien, en la mayoría de las ocasiones, le es de lo más conveniente tener sus 15 minutos de programa para promocionarse, recordándonos que sigue vivo y coleando. por lo tanto, si un homosexual no le interesa mostrarse como tal, sin dar guiños de ello, no está dentro del marco de lo “investigable” o “revelable”; hay que dejarlo en paz. ahora, si lo hace, significa que no habría “problemas” informar sobré él/ella y su pareja al sacarlo del clóset . el mejor ejemplo es villouta.

    más que una visión de lo complejo que es enfrentar la homosexualidad bajo la inevitable influencia de la cultura cristiana occidental, desconocer que los gays son personas como tu y yo o una legitimización a las represalias de homofóbicos y similares, lo que hace jiles en sus escuetas lineas (no ví el programa; confío en lo que reproduciste) es una defensa a la privacidad, el límite que no degenera la libertad de expresión y el derecho a la información en verborrea barata e injustificable. ¿no es éso en lo que terminará el periodismo de farándula criollo sin poner un margen?

    un saludo.

  12. 12 inmundabeach31 Mar 2006

    Ticio:

    Debiste escuchar los argumentos que dio la Jiles en defensa de la privacidad de la vida sexual de las personas. En ellos, sólo se refirió a casos particulares relacionados con la homosexualidad, dando a entender que las relaciones heterosexuales pueden seguir siendo de dominio público, sin embargo en el caso de las homosexuales, se respeta el derecho del aludido a conservar su privacidad.

    Anteriormente había colocado un ejemplo gráfico de mi reproche a la idea de la Jiles: un periodista está libre de publicar los coqueteos que presenció durante una noche en la Kmasú, sin embargo ese mismo periodista tiene “vedado” hacer lo mismo en el caso que vea a un mino famosillo tirando con otro en la Bunker.

    Por cierto, voy a aprovechar de extractar un planteamiento tuyo: “la sexualidad puede hacerse pública, mientras no atente contra otra persona o a la sociedad en su conjunto”… ¿Tú te atreverías a pensar que la heterosexualidad puede atentar contra la sociedad? Es evidente que tu probable respuesta ante dicha pregunta sería “¡vaya estupidez que me dice este tío!”. Así que imagino que te refieres al hecho de que la homosexualidad es la que puede hacerse pública mientras no sea atentatoria contra la sociedad. Si estamos discutiendo la legitimidad que tiene un homosexual en abogar por su igualdad de derechos, no podrías emitir un juicio así sin dejar de tener un tinte de discriminación.

    Bx

  13. 13 ticio02 Apr 2006

    si jiles asentúo su defensa en una sobreprotección hacia la sexualidad de los homosexuales parece que está siendo un poco extrema al aplicar la idea de “discriminación postiva”. quizás sea el ejemplo más gráfico tomar un homosexual que no quiere hacer pública su sexualidad, cautelando que ello no suceda, y un medio lo informa para dar cuenta de la imprudencia cometida y las posibles consecuencias a devenir; pero si ella no logró enmarcar que tal suceso debe ser aplicado a todo ámbito sencillamente su defensa queda coja.

    con todo, no me parece que es posible hablar de “igualdad” atraves de la invasión de la intimidad ya que la consecuencia negativa ocurre sin importar quién o cómo fue afectado. basta ver cómo se ejerce el voyerismo en europa o gringolandia para saber que permitir un marco de intromisión tan amplia lleva incluso a situaciones relacionadas con la más burda pornografía.

    ahora, haciendo réplica a la cita que tomaste de mis palabras, y contextualizándolas, yo pensaba en un caso como lo ocurrido al juez calvo quien se hizo a un lado de la investigación del caso spiniak no por ser homosexual per se (nunca me quedo claro si lo era o lo es) sino por las posibles conexiones que podría tener con los implicados en el asunto que podrían afectar en la investigación que realizaba, por frecuentar cierto sauna gay. en esa situación, es determinante que la sociedad toda reciba información acerca de si el ejercicio de la sexualidad atenta con el debido proceso. esta idea también es aplicable a un heterosexual en condiciones similares, como sucedió con cierto juez de la región de aysen que le gustaba sacarse fotos con prostitutas en acción (sic).

    si la regla es aplicable tanto para homosexuales y heterosexuales, no hay discriminación. la intervención a la intimidad sólo se justifica en tales casos “extremos”.

    un saludo.

  14. 14 inmundabeach02 Apr 2006

    Creo que (al fin) se entendió mi punto. Si vamos a hablar de las relaciones de las personas:
    1) No debemos distinguir entre homosexuales ni heterosexuales.
    2) La difusión o privacidad de las relaciones no debe estar determinada por la heterosexualidad ni la homosexualidad, sino la voluntad expresa de la persona referida a que sus intimidades se ventilen o no.
    3) Proteger la homosexualidad per se me parece bastante… inconsecuente en boca de personas se jactan de ser defensoras de la libertad de las personas. Eso es lo que reprocho en la Jiles.

    Bx

  15. 15 observador03 Apr 2006

    inmundabeach, parece que tanto sobrevalorar las culturas del primer mundo te ha hecho creer que vives dentro de una… error señor, Ud. vive en Chile, donde sí hay que hacer la diferencia entre homosexuales y heterosexuales porque la sociedad nos condiciona a ello.

  16. 16 inmundabeach03 Apr 2006

    Estimado Observador:

    Justo mientras buscaba material para mi próximo post blogger, el notificador me avisa que me ha llegado nuevo comentario a esta crítica.

    Primero que nada, no estoy sobrevalorando las culturas de Primer Mundo, sino enfatizando la necesidad de establecer consecuencia con los valores de igualdad de derechos de las personas y dejar de poner sinos “condicionados culturalmente” que barnizan el ideal de la igualdad con un tono de hipocresía y doble estándar.

    Si revisas más atrás, podrás leer una crónica llamada “La derecha atrasada”. En ella destaco la gran diferencia histórica entre derechas e izquierdas a nivel mundial: cuando se llega a la total convención sobre un asunto valórico es porque la derecha tuvo que “asumir” un ideal por el cual “luchó” la izquierda décadas y décadas.

    Ante esta dicotomía, prefiero ser “el primero en luchar” que “el último en asumir” la legitimidad social de la homosexualidad. Por más que viva en Chile o Tombuctú, puesto que un individuo es vulnerable a los “condicionamientos sociales” sólo si es débil de espíritu y falto de convicciones.

    Bx

    PS: En lo personal, me siento irritado por tu réplica, pues en ella abunda el pecado de la cobardía cívica.


 

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