08.05FRIVOLOG # 3: El manifiesto del traje de baño


Durante meses revisé portales de Internet para ver dónde en este país podían venderlos. Casi en ninguna parte los tienen y cuando un wealthy boy se compra uno es porque tiene un amigo afuera que les hace la movida. Son los trajes de baño de Lycra, que sólo se venden en dos locales en todo el centro de Santiago, en dos locales con más fama de lencería erótica que de proveedores de bañadores. Meses atrás me prometí comprarme uno en cuanto tuviera la plata y resultó que la semana pasada andaba con la plata suficiente en mis bolsillos.

Viernes por la tarde. Acudo al primero de los dos locales que he apuntado. Parece más una cordonería que una tienda donde vendan bañadores (o lencería erótica): cajas de zapato forradas con papel de regalo del año de la pera pretenden ser los anaqueles de la pequeña tienda, donde el dependiente resultó ser ¡el doble de Pedro Lemebel!, quien me señala los precios de los bañadores (bastante elevados para mi bolsillo, sin siquiera un descuentillo off season). Sólo atino a decir “voy a seguir mirando. Gracias” y me largo raudamente de ahí. Camino hacia la salida de la galería, topándome con una típica peluquería de barrio, la entrada a un cine porno y una librería esotérica.

Segundo local: Es aún más pequeño que el lugar anterior. Su dependiente es categóricamente menos parco que el del otro local y los precios son bastante más baratos. Consulto por el precio de una tanga larga: sale $ 7.900. Le pregunto al vendedor si tiene modelos en talla M: saca de una Tupperware colores bastante furiosos (entre ellos, azul eléctrico, amarillo, verde cata). “¿Hay en negro o rojo?”, pregunto. Y el dependiente saca en sendos colores.

Voy al probador (que no era más que un tubo que pendía del techo y del cual caía un par de cortinas de 2 metros) y me pruebo ambos bañadores. ¡Había escogido una talla menos! Se me hacía un arrollado en el muslo y no subía lo suficiente para taparme la raya. Le pregunto al vendedor si tiene una talla L: salen los mismos colores furiosos, hasta que aparece uno negro. Rojo no había. “Este es el último negro que me queda”, me dice. Cierro la cortina y me lo pruebo. Cosa buena, me tapaba la raya; cosa mala, se me seguía haciendo el arrollado, pero en menor medida.

Le explico al vendedor que se me sigue haciendo un arrollado (me dio cosa preguntarle a otro hombre su opinión al respecto, lo admito) y me pide que me doble en 90º (me atribuló otro tanto esa petición). “Te queda bien. No te preocupes”, me contesta. A pesar del tenor de la solicitud del vendedor, me tranquilicé considerando el profesionalismo y discreción del vendedor. Minutos después, me cuenta cosas de su vida íntima, de cuyos datos deduje que no era homosexual y que la embarazosa petición no significaba que quisiera algo conmigo. Le digo al dependiente que me llevo el traje de baño, le pago y me pregunta si acaso lo quería para hacer natación, a juzgar por mi estructura física. “No. Sólo lo quiero por el mero ejercicio de la vanidad, cuando llegue el verano”, le contesto. “A veces es bueno ser vanidoso”, me retruca el vendedor en tono solidaridad de género, junto con tácticas de cómo conquistar a una chica. Después de la breve charla, me despido, agradezco la atención y salgo del local.

Al día siguiente, subo a mi fotolog fotos luciendo mi nueva adquisición. Compañeros del colegio me preguntan por Messenger por qué me compré un traje de baño de ese tipo (más allá de que no fuera la temporada, era el solo hecho que había comprado un bañador de Lycra). Que no porque es muy corto, que no porque es muy apretado, que no porque es de gusto gay, que no porque a una mina no le va a gustar.

¿Cuál es el problema con pretender usar un traje de baño sea corto y apretado? Si un hombre heterosexual común y corriente espera en una playa que una muchacha atractiva use un conjunto lo más pequeño, ceñido y revelador posible, nobleza paritaria hace suponer de antemano que una mujer desea lo mismo en un hombre. Un hombre que use de argumento una frase como “a las mujeres les gustan los trajes de baño más recatados, así como más grandes y abolsados”, no es un hombre hablando de una mujer, sino un hombre hablando POR una mujer. (Para qué hablar del otro pretexto masculino, “¡esas cuestiones son de maricones!”: se usa a la homofobia como cuco para espantar el uso de la Lycra.)

Gracias a la gran cantidad de reportajes al respecto, es de conocimiento público el furor de una chica (o un grupo de chicas) en un martes femenino, donde los hombres espectáculo lucen mínimas prendas para cubrir sus intimidades. Así las cosas, es bien difícil para mí suponer que una chica no desearía que esas prendas pequeñas y apretadas las lucieran más hombres en la playa, piscina o pileta que frecuente. ¿Qué inconveniente hay en sensualizarse? Detrás de esa mujer reprimiendo su voyerismo, hay un hombre machista negando el derecho de una mujer de ser dueña de su propio placer y de sus sueños eróticos. Al igual que un hombre, la mujer también tiene deseos, furores y entusiasmos y es deber de nosotros los hombres entender este nuevo orden cultural, así como obligación de las mujeres asumir sin tapujos su imaginario erótico.

Faltan seis meses para la próxima temporada. Chicas, digan qué quieren ver. Chicos, permítanse representar el pensamiento de la mujer.

Nota del redactor: Una semana atrás un conocido blog aparentemente intentó plagiar mi idea del Frivolog. NO ACEPTES IMITACIONES. Pide al original, no a su doble.


  1. 1 Carolina09 May 2006

    Hola!
    La verdad es que siempre reviso tu blog,
    me encanta como escribes.
    Te escribo, por primera vez, porque tengo una duda.
    Si tus antiguos compañeros de colegio o los hombres en general consideran que el traje de baño que te compraste es de lo mas gay que hay…No te molesta?
    o Por que ahora decidiste buscar esa faseta de “macho” atractivo, conquistador de mujeres? Por lo que he leido aca en tu blog, me he dado cuenta que parece que no tienes mucho exito con las mujeres…Se debe a eso quizas este cambio de look? Cortarte el pelo mas al estilo sex simbol?.
    Solo eso, te felicito por tu blog, escribes excelente.
    Besos, cuidate

    P.D: Tu nuevo corte te queda bien, muy bien, pero preferia como te veias antes.

  2. 2 inmundabeach09 May 2006

    Carolina:
    1) No me complica que las personas que estimo califiquen de “gay” una prenda. Más de alguno en su fuero interno desearía colocársela. (Por lo que entenderás, no quiero hacerme cargo de los complejos de mi género.)
    2) Lo del traje de baño lo hago en honor a la paridad que bien hemos aprendido del gabinete Bachelet. (Aunque mi pensamiento sobre la igualdad de géneros precede a la medida de la Presidenta.)
    3) Me corté el pelo por otra razón más importante: Se me estaba debilitando el pelo y se me caía con bastantes ganas. Me despertaba en la madrugada chupando pelos cuales tallarines. Nadie quiere sentir el temor de la calvicie antes de cumplir 20 años. Por consiguiente, lo del “cambio de apariencia” redunda solamente en el corte de pelo. (Aunque siempre es bueno para el orgullo propio que “todo cambio sea para mejor”.)

    Saludines y gracias por visitar el balneario,

    Bx

  3. 3 napoleonardonato09 May 2006

    Qué puedo decir…

    Antes la gente decía que porque alguien usaba aro en la oreja era maricón, en mi época de joven se decía que los hombres que usaban el pelo largo eran maricones, ni hablar de mi época cuando era más chico y mi abuelo decía que un hombre nunca debía llorar porque era maricón. Había realmente una sicosis colectiva pensando que cualquier cosa era ser maricón.

    A pesar de que las cosas hoy han cambiado un poco, bueno bueno… peor es nada, siempre existen ciertos prejuicios ya sea por cortes de pelo o por prendas de vestir que se pueden considerar …. “freak”. En mi casa siempre se horrorizan cuando digo que me encantaría usar de ese tipo de bañadores, porque los encuentran precisamente de gays (eso piensan mis padres, porque mi hermana dice que me vería ridículo y que parecería humita y la w*á, la w*á y la w*á) . Digo que me encantaría tener uno porque de verdad los encuentro modernos, y … no sé… yo al menos pienso que uno como hombre se ve más viril y más interesante para las mujeres que con esos trajes de baño hasta las rodillas por ejemplo.

    Lamentablemente a pesar de mis deseos reconozco que soy súper acomplejado y lamento no tener el cuerpo como para usarlos. Y si me los pusiera en estas mismas circunstancias creo que andaría todo colorado porque yo no me sentiría bien. Y hablando en serio, en una de estas si lograse bajar algunos kilos y apretar algunas cosas que hay que apretar capaz que me atreva a usarlos. Mientras tanto me conformo con usar algunos boxers ajustados, o alguno que otro calzoncillo más corto que el común, y sí… la vanidad se hincha un poquitín. Y he de decir que es pura mentira que a las mujeres no le gusten las prendas cortas y apretadas en el hombre.

    Saludos B.

  4. 4 Cata10 May 2006

    Bueno, yo te dije que los trajes de baño reflejaban la personalidad de las personas y ese va de la mano con tu forma de ser. Siempre has sido distinto al resto.

    Tienes mucha razón en ese que a las mujeres nos gusta mirar. Por lo menos a mí, me gusta mirar y me carga ir a la playa y ver puros trapos largos en los hombres, mientras que las mujeres andamos -me incluyo a pesar de mis kilos de más- con prendas pequeñitas. ¿Acaso yo no tengo derecho a mirar un par de buenas piernas y un buen poto?

    Creo que en este tipo de cosas tan cotidianas se nota que aún no cambiamos la concepción machista.

    Cata

  5. 5 inmundabeach10 May 2006

    Napo:
    1) Se ha adoctrinado a generaciones de hombres en función a no hacer cosas “de maricones”, hablando de la homosexualidad como si fuera la lepra. (¿Cuál es el problema de los gays? ¿Son menos persona que un heterosexual? ¿Quién determina a la homosexualidad como una condición de altura moral?)
    2) Yo también pienso que es más viril un traje de baño que “muestre más” en lugar de una bermuda tres dedos bajo la cintura y tres dedos bajo las rodillas. (Si la mujer se ve más femenina mostrando más, ¿por qué un hombre no?)

    Amiga Cata:
    3) Usted le contesta a Napo con eso de que “una mujer tiene derecho a mirar un par de buenas piernas y un buen poto”, cosa que en “los trapos largos” no se alcanza a advertir. (¿Qué opinaría un hombre si las minas empezaran a usar trajes de baño de una pieza, sin corte de espalda y sin escote? Esa sensación de “pucha, no puedo mirar ná” es la que tiene una mujer sobre el traje de baño masculino.)

    Bx

  6. 6 Cristóbal10 May 2006

    Los mismos que critican son los mismos que si un día van a Brasil seguramente usarían trajes de baños así (en Brasil es todo lo contrario).

    Yo prefiero pasar en lo que es trajes de baño aunque si apoyo que los hombres tenemos derecho a ser vanidosos. Por eso dicen que Machismo se escribe con M de Mujer.

  7. 7 java10 May 2006

    me encanta como escribes
    pero quiero hacer una pregunta
    que paso con indie.cl??
    sale algo raro !

  8. 8 Carola11 May 2006

    Me encanta ese traje de baño. Es más, en su momento yo misma le compré uno a mi novio por esos días. Lo encuentro demasiado hot y lo prefiero por línea, por estética e inclso porque hay que tener más actitud para mostrarse que para taparse a un hombre vestido así. Pero ojo, como toda ropa con esas características, es mucho más agradable verla puesta en una persona a la que le quede BIEN. O sea, esos arrollados que dices, no se ven por ningún lado en tu foto, pero si efectivamente se multiplican en otra persona, absténgase de comprarlo, POR FAVOR.

    Ý ni siquiera es tema eso de trajes de baño para hetero o para gays. O sea… no, simplemente no es tema.

    Saludos y felicitaciones por la actitud speedo


 

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