Un blog no es causal de fama en este país, hecho que nos inserta en la Prehistoria del tema. En Chile, para ser visto, debes aportar en blogs famosos, sin importar lo buenos o malos opinantes que sean. Por ejemplo, el blog de
Mary Rogers (esa señora que alguna vez tuvo un programa infantil en La Red), se introduce como “un maravilloso punto del Todo, con el poder ilimitado que me da aquella pertencencia. Cada sentimiento mío transforma tu mundo, cada momento de amor que yo vivo enriquece tus días porque si yo no existiera, nada sería lo mismo”. Chan. Y aun escribiendo dos veces por semana, tiene sobre los 40 comentarios, con parroquianos como el
influyente Don Chere, la mismísima
Tía Pucherito y
Shlomit Baytelman. Con esa potencial visibilidad, muchos nóveles en las bitácoras buscan procurarse fama rápida por osmosis, especialmente cuando se carece de talento y de imaginación.
En reducidas cuentas, sólo puedes tener un blog famoso si ya has cultivado una fama previa. Si no eres famoso, es hora de serlo. Lamentablemente, los espacios son escasos y puede dar la casualidad que una sola persona ocupe más de algún nicho. Así, las posibilidades se reducen a exhaustivas audiciones en sitios no muy confortantes. Entre estos lugares para oler con perros en la nariz, tenemos las audiciones para Rojo o (hasta semanas atrás) las audiciones para ser la nueva voz de FM Hit, baluarte de la adolescencia posera. No cabe duda, existen otras partes donde pueden desarrollarse los jóvenes impetuosos, carismáticos y opinantes, pero son de acceso limitado y requieren pituto mediante.
Si no eres de Santiago, pero vives en una ciudad grande, las radios locales consolidadas son una buena opción. Sin embargo, extender una fama blogger a nivel nacional es directamente proporcional a tu cercanía geográfica con Santiago. (Por ningún motivo, participar en medios regionales y/o comunitarios: si bien permanentemente están buscando el rostro o voz que los saque del agujero financiero, es más probable hundirse con ellos que ser un Mesías del negocio. No te metas en un tete donde nadie te ha llamado.)
Ajena al tedio de una audición y a la desesperación por conseguir una persona con numerosos contactos, una alternativa barata e inteligente de cultivar fama blogger es organizar campañas a favor o en contra de algo importante, pero no elemental (exclúyanse así las mociones contra el calentamiento global o los niños hambrientos de África). Esta campaña debe presentarse en un envoltorio novedoso, creativo, sumamente controversial y siempre debe colgarse a una contingencia.
En febrero pasado, traté de apuntar a esa dirección. La campaña se llamaba “Manual de Comportamiento para Franz Ferdinand en Viña del Mar”. La idea tenía como objetivo llamar al “monstruo” de esa noche (mucho más diferente al clásico espectador de Viña) diera de una buena vez opción preferencial a lo malamente llamado “indie rock”, mediante una acción agresiva y casi intolerante con los personajes con menos estilo. Vale decir, una acción de marketing de un segmento de mercado frecuentemente olvidado. Consecuencias varias: aparecí en LUN y en Terra, fui comentado por Álvaro Salas y Lucho Jara en su programa festivalero y me gané un encontrón con Jorge “Zombie” David.
Por desgracia, las campañas son de corta existencia. Luego del objetivo que se determinan, la atención mediática se desvanece, siendo difícil la capitalización de los nuevos visitantes que llegaron a tu sitio en pleno río revuelto. Después de una burbuja de fama, no te vuelves blogger superstar y necesitas nuevamente pensar en cómo conseguirte un pituto. Aún estamos en la Prehistoria de los blogs.