Volviendo a Paulsen, anoche tenía de entrevistado a Jorge Pavez, el Presidente del Colegio de Profesores. Como es usual en nuestra televisión tan políticamente correcta, los periodistas olvidan deliberadamente LA pregunta esperada. En el caso de Pavez, la pregunta omitida guardaba relación con cuánta legitimidad tiene el Estatuto Docente cuando muchas de las fallas de la educación se alojan en aspectos viciosos de dicho Estatuto.
Es de conocimiento público cómo Pavez y los suyos abrazan la inamovilidad docente en el sector público, así como esta banda se manifiesta enemiga de la estratificación salarial en función al desempeño. Ambas cosas son capitales en la anulación de la competencia entre docentes. Esto explica el rechazo gremial a someterse a evaluaciones a su desempeño, el rechazo a un instrumento probatorio de la importancia de un buen docente a la hora de educar las venideras generaciones.
De eso sí preguntó Paulsen a Pavez. ¿Ustedes están dispuestos a someterse a evaluación docente? Pavez respondía con un sí categórico. ¿Podría decirme un porcentaje? Pavez se calló. Paulsen insistió en que le diera una cifra para hacerse una idea, Pavez se hizo el leso con un curioso argumento: antes de una evaluación docente, compénsenos la deuda histórica (y, de paso, continuamos con nuestro bonito statu quo contaminado por profesores mediocres refugiados en un sistema público que les asegura pega ad eternum).
¡Habráse visto! Nadie puede ser tan hijoputa como para homologar cauces tan distintos como las responsabilidades profesionales y las razonables mejoras salariales, menos aún cuando el futuro de millones de jóvenes y niños está en juego. El gremio docente, bajo ningún pretexto, puede amenazar el sacrificio de generaciones de estudiantes. De hecho, en nombre de sus luchas pecuniarias, dieron a luz a parte importante de generación rabiosa por las falencias de su educación.
Imaginen por un instante a nuestros médicos concertados para cometer neglicencias o envenenar hasta la muerte a los pacientes internados. Imaginen por un instante al Presidente del Colegio Médico justificando las negligencias en aumentos de sueldo. ¿No suena abominable?
Por ningún motivo se pueden tomar como rehenes los más elementales deberes profesionales. Ningún aumento de sueldo, ningún saneamiento de la deuda previsional ni ninguna otra reclamación puede extenderse fuera de las esferas docentes. Va contra toda ética contagiar a los estudiantes de los conflictos del gremio docente: al César lo que es del César.
No me canso de decirlo: la calidad de la educación no se secuestra. La doctrina de Jorge Pavez traiciona a muchos chilenos que aún confían en las escuelas públicas. Por más que en ellas siempre haya ejemplos de notable amor a la profesión, personas de admirable talento y sabiduría, nunca faltan los incompetentes ganapanes congratulados con la inamovilidad docente, los eternos agradecidos del corrompimiento de un pervertido Colegio de Profesores.
Una grata réplica y una divertida consecuencia
Jorge Díaz Pérez rebotó en su blog mi link del fotolog de Germán Westhoff, del cual se refiere en términos similares a los que utilicé en la pasada entrada.
Este mediodía llegó al sitio de Díaz Pérez un mensaje firmado por el mismo Westhoff, quien refuta los argumentos acusados por el primero utilizando los clásicos giros del lenguaje emo, justamente el aspecto cuestionable de su discurso.
Creo tener derecho a ser normal, vivir mis amistades, llorar x ellas, meditar respecto al amor… tal vez jugar a que me siento mal.Bueno, tal vez haga un blog para saciar el “hambre” de quienes les molesta que en mi blog “personal” no hayan demaciadas (sic) proyecciones de pais, indices macroeconomicos y tanta cosa que les gusta escuchar pero que ni siquiera entienden, o perciben.
yah, muxo .. xD… gracias en too caso por las lineas.
Como dice el refrán, “a confesión de partes, relevo de pruebas”. Germán Westhoff de chanes.





Yo ya no sé. La educación de este país es la más cara y la peor. Y con la cantidad de plata que se la inyectado para que se reafirme y nada.
Cada día son más los conocidos que toman sus maletas y prefieren estudiar en Argentina o España, ya que lo que en esos países se paga por la educación es un chiste comparados con los aranceles que se pagan en Chile.
saludos Brúno
PD: Hoy vi un capítulo de Los Simpsons en el trece que censuraron (el del tónico para el sexo del abuelo) Estoy pensando hacer un artículo sobre la censura de Los Simpsons en el Canal Trece.
Una verguenza lo de Pavez, hay que ser muy care palo.
Salu2.
haré de abogado del diablo y defenderé la sentencia de pavez “antes de una evaluación docente, compénsenos la deuda histórica” pero no dentro de su lógica sindicalista sino desde el sentido común: de qué sirve tener a los profesores en una constante maratón por seguir con su trabajo si ni ellos disponen de las mejores herramientas para perfeccionarse ni las generaciones de recambio son las más idoneas?
cuando mi tocallo fue ministro de educación buscó sólo saldar una deuda histórica con el estatuto docente. así, evitó el indiscriminado despido de profesores que fue pan de cada día en la dictadura. sin embargo, no puso ningún mecanismo realmente operativo para que la protección se justificara y el abuso desde tal posición pudiera controlarse. quedó el sistema cojo.
algo similar pasaría si tenemos al profesorado con la misma libertad de ser despedido sin saldar deudas históricas. quedaría, otra vez, el sistema cojo.
a mi juicio, las “deudas históricas” no sólo se reducen a mejoras salariales y compensar la situación previsional; también pasa por reformar la pedagogía en las universidades y permitir verdaderas oportunidades de perfeccionamiento. es, al fin de cuientas, (re)valorar la función docente.
siempre es menester recordar que la educación pública se financia con 30 mil pesos por alumno, lo que dice mucho de la educación pública impartida. mientras siga este estado de las cosas, toda reforma es inútil, especialmente del estatuto docente, que no traería otro efecto que lo mismo ocurrido en la dictadura: despidos. y el circulo vicioso no se rompería…
un saludo-.
“Creo tener derecho a ser normal, vivir mis amistades, llorar x ellas, meditar respecto al amor… tal vez jugar a que me siento mal”. El tipo estaba escribiendo una canción para RBD???
Ticio:
Por más fines nobles que el Estatuto Docente del entonces Ministro Ricardo Lagos haya tenido, los agujeros del código fueron un desafortunado respiro para los zánganos del aparato docente.
Por ello me parece sumamente inmoral que Pavez mezcle las luchas pecuniarias con responsabilidad profesional. Siempre he considerado que el argumento de “antes de una evaluación docente, compénsenos la deuda histórica” debería ser planteado al revés. ¿Por qué hay que pagarle a los ganapanes? Los profesores buenos siempre saldrán bien evaluados, siempre merecerán mejoras salariales, así como una bonificación a la calidad.
Los malos profesores, como los malos médicos, deberían ser confinados del gremio. Los argumentos de Pavez sólo sirven para otorgarles salvaguardias a los incompetentes del sistema. Eso nadie me lo saca de la cabeza: la buena educación requiere depurar los malos elementos y sobre esa base sentar nuevas reglas, debido a que árbol que nace torcido…
Bruno C.
“Germán Westhoff de chanes”, notable!
Veo que ya dio con mi identidad y que probablemente, por lo primero haya dado con mi blog.
Sepa usted, señor Córdova, que períodicamente me paseo por este sector de la blogósfera, para leer sus, a mi parecer, interesantísimos comentarios. Reconozco que de aquí surgió en mí la idea de subir la “petition online de ff” (que como ya debe saber, no hay como concretarla, ya que al ya quinteto se le ocurrió cerrar en Brasil, o sea, nos vendieron la pomada de volver, es decir, no les gustó Chile y, era que no, les gustó Brasil), o revisar algunos temas de “OK GO” que ahora estan en mi Mp3 player.
Además de enterarme por su perfil, que pretendemos postular a lo mismo y donde mismo a principios del próximo año.
Se despide una cliente frecuente identificada.
el dueño de este blog es un pelotuo agrandao’ pseudo intelectual…
¬¬
tarado!