El destape de candidatos a estas alturas del nuevo gobierno no debería ser novedoso si disponemos de una buena memoria (o de un buen registro histórico, en caso de los más jóvenes). Sin embargo, a diferencia de los años anteriores, hoy la Concertación no dispone de grandes próceres a quienes quemar en sucesivas contiendas presidenciales. Menos aún tras la irrupción del fenómeno Bachelet, donde fue la ciudadanía quien impuso su candidata y no a través de las cúpulas.
Justamente por lo indicado anteriormente, cae automáticamente un nombre: José Miguel Insulza. A su haber tiene la trayectoria ministerial más extensa de nuestra Historia, una notable habilidad negociadora y un sentido del humor de alto vuelo que compensa sus problemas de dicción. No obstante sus virtudes, el entusiasmo transversal de las élites chilenas de instalarlo como Presidente de la República suena a la extensión del concepto casi finado de la democracia de los acuerdos.
El candidato Insulza huele a cuatro años de salvaguardias al establishment, cuatro años más del dogma de “la medida de lo posible”. Muchos de los partidarios de Insulza dicen corresponder al laguismo, lo cual es muy diferente a ser partidario de la doctrina Lagos. Los primeros creen en la eternidad de la democracia de los acuerdos, muchas veces para tener la puerta abierta para negociar con otrora enemigos políticos; los segundos, estiman que Lagos hizo los suficientes acuerdos para acabar con la democracia de los acuerdos, siendo su sucesora la primera beneficiaria del “new deal” laguista. Este “new deal” consiste en el fin de las prerrogativas de las élites, a la vez que autoproclamadas policía de los ejercicios de Estado: ahora el debate se abre a la mayoría de los estamentos posibles y sólo triunfa el mejor argumento en el debate público, el que concita las preferencias mayoritarias.
De ahí que una candidatura reincidente de Ricardo Lagos suene extraña. Muchos de sus partidarios añorarían verlo gobernando en función a los acuerdos y concesiones de su sexenio, olvidando deliberadamente que el objetivo de dichos acuerdos era justamente enterrar un ejercicio obsoleto del poder… Además que Lagos sólo volvería a la presidencia en caso de que Bachelet hiciera un gobierno innegablemente impresentable.
LOS POTENCIALES
Si Bachelet alcanzara el éxito en su cuatrienio, es decir, si logra con éxito reemplazar la democracia de los acuerdos por el diálogo social, los candidatos indudablemente provendrán de sus bases.
La primera opción la tiene Nicolás Eyzaguirre, la mejor síntesis de laguismo y bacheletismo: confiable para las élites en cuanto Ministro de Hacienda de la administración Lagos y lo suficientemente fuerte como para enfrentar a las élites cuando se pasen de confianzudas. Comparte con Bachelet la confianza en los diálogos sociales, lo que lo instala como una buena opción de continuidad para el próximo periodo. Su punto débil es no estar en los ejes del poder: no es ministro ni parlamentario ni presidente de su partido; todos estos lugares, clásicas plataformas de difusión de candidaturas presidenciales exitosas.
En segundo término, se encuentra Paulina Veloso, la Secretaria General de la Presidencia, el más influyente miembro de gabinete. Veloso sólo podría ser candidata si dispone como plataforma política un ministerio más vistoso que la poco cercana Secretaría de Presidencia. Idealmente, el Ministerio del Interior, cartera cuyo nombre fue sondeado algún momento a la hora de reemplazar a un entonces saliente Andrés Zaldívar. Si Belisario Velasco cayera, la abogada socialista pasaría a anotarse en el listado de los presidenciables.
En ese caso, Veloso corre con mayores posibilidades que Ricardo Lagos Weber, el tercer potencial para las elecciones de 2009. Pese a su talento político, es demasiado cheque a fecha como para quemarse prematuramente.
La cuarta en la lista es Soledad Alvear. Demás está indicar los motivos por los cuales sería una buena Presidenta, pero una razón muy poderosa la tiene forzada a no instalar sus pretensiones sino hasta las elecciones de 2013: su escaño senatorial. Si bien Eduardo Frei asumió una senaduría el año 1990 para renunciar a los dos años, hoy por hoy una aventura de esa naturaleza no se le permitiría a Alvear. En una época donde está caliente la discusión de la representatividad parlamentaria, sonaría incorrecto que la DC proveyera por secretaría un reemplazante para Alvear para una situación no excepcional (como la defunción de Manuel Bustos o el arresto de Jorge Lavandero) por un lapso de cinco años. La Concertación, oronda por su lucha por la representatividad, no le daría a la derecha un árbol para tan buena y humeante leña.
De la derecha, ni hablar. El único candidato destapado hasta ahora, Pablo Longueira, no tiene posibilidad alguna de ser electo: cuando un sistema electoral exige más del 50% para ser Presidente, un político con un 60% de rechazo debería conformarse con asumir su candidatura como algo simbólico, testimonial, cual candidatura del Partido Comunista.
Actualmente, la derecha carece de planes, proyectos y programas comunes, defendibles por quienquiera sea el candidato. Tampoco existe en la derecha un político por quien cerrar filas (como Lavín hasta el año 2003). Así las cosas, todo apunta a celebrar el Bicentenario en un quinto periodo de la Concertación.





no creo que la democracia de los acuerdos haya terminado. es más, lagos la fortaleció reuniéndose de cuando en cuando con las elites para lograr sus metas. pocas veces se habló de participación, salvo si era útil para confrontar a la derecha. incluso mi tocallo se enojaba cuando la gente quería opinar.
todas estas construcciones teóricas del “gobierno ciudadano” y “participación” sólo sirven para un buen slogan. estamos en una democracia mediática, donde la derecha y el gobierno pelea por quien saca la cuña más original para colocar en la segunda. aquí todo es posible gracias a la imagen. vale recordar que bachelet no nació como lider natural sino como una ministra simpática; de ahí se sacó a luz sus cualidades que la llevaron a la moneda… pero siempre estigmatizada por su imagen… y todo gracias a la publicidad.
molesta que dentro de este contexto tanta exposicion nuestros potenciales lideres sólo quieran aparecer sonriendo y comiendo, reuniéndose con figuras vistosas o defendiendo causas perdidas sin tener un mero respeto pro el espectador y ofrecer contenido. el único que se salva es eyzaguirre. por éso, es mi carta en la carrera pre-pre-presidencial.
y junta miedo: que longueira tenga 60, 70 u 80 por ciento de rechazo por mediciones de sensación térmica no significa nada si de aquí en unos años más se hace un lavado cerebral vía TV abierta para presentar al amigui de jaime como un lider, un estadista. lavin tenia niveles de rechazo tan altos como los de longueira y aun asi estuvo a punto de ser presidente.
saludos-.
Ticio:
La democracia de los acuerdos efectivamente no está operando y, en caso de operar, lo hace de manera muchísimo menos frecuente.
— Después del escándalo del Consejo Minero, Enrique Correa debió dejar de cabildear como solía hacerlo… Porque está latente el temor a que otro escándalo de semejantes proporciones le estalle en la cara, enterrando de una buena vez lo poco de reputación que le queda. Algo parecido sucede con Tironi… Si alguna vez esta cualidad fue garantía de gobernabilidad, hoy en día no está bien visto quedar bien con Dios y con el Diablo al mismo tiempo, so pena de parecer un lamebotas.
— Los grandes “articuladores” de acuerdos del Senado hoy en día no están. No salieron electos o, en el caso de Boeninger, las reformas constitucionales los borraron del mapa. La causa: dichos ex parlamentarios no se repostularon debido a sus escasas posibilidades de triunfo o fueron derrotados por sus compañeros de lista. La misma derecha asumió en su momento el nuevo escenario que se le planteaba, argumentando la menor capacidad de “muñequear” a los nuevos congresales. ¡Muñequear! Como si la derecha tuviera por mandato divino la función de policía de las tareas de Estado.
— Por otra parte, no desestimes el fenómeno del diálogo social. Cuando las comisiones llaman a personas de diferentes estamentos para discutir los grandes temas país, estás convocando a decenas de personas a plantear sus visiones y los acuerdos consiguientes no provendrán de intenciones de tutelas mesiánicas (como las de la derecha a la Concertación en el marco de la “democracia de los acuerdos”), sino de la solidez de los argumentos. Esto último es un gran avance. Por ningún motivo es una técnica publicitaria, sino una estrategia de política nueva en Chile.
Bruno C.
PS: Al menos coincidimos en que el runner up de la contienda 2009 es Nicolás Eyzaguirre.
te felicito por tu excelente blog…te estaré leyendo.
Es gracioso que se hable de las supuestas posibilidades que tienen ciertos candidatos cuando, haciendo caso al consejo de la memoria, la elección pasada se reconfiguró y cristalizó de la manera más increíble, tan sólo 9 meses antes de la elección. A un año de la elección presidencial pasada, antes del boom del “girl power” que nació desde las ministraturas de Bachelet/Alvear; quien dijiese que Bachelet sería presidenta dentro de un año era mirado como un completo zafado. Por eso me parece, por decir lo menos y a riego de zonar cliché, un poco apresurado sopesar candidaturas y personas a estas alturas del gobierno que, por cierto, recién comienza.
Arle.-
Hablar hoy de candidaturas presidenciales me parece muy prematuro. No llevamos ni un año del gobierno de Bachelet y ya están candidateándose, me parece impresentable. En los años anteriores fue distinto porque a los más eran uno o dos quienes se perfilaban como posibles sucesores ya sea de Aylwin, Frei o Lagos. Y no lo hacian “promocinándose” o “autoproclamándose” sino que lo eran por su trayectoria y capacidad. Pero hoy hasta Guirardi por ahí dijo estar disponible, me da risa.
Otro punto. No podemos dar por sentado que el estilo de gobierno ciudadano sea un éxito. En primer lugar porque al final de cuentas es en el Congreso en donde se crean las leyes y no en las comisiones. En segundo lugar, porque al menos en el caso de la comisión que vió el tema previsional, a penas entregó su informe la propia Presidenta desestimó parte de sus propuestas. En tercer lugar, porque todos los sectores sociales tratarán de revindicar sus demandas lo cual puede derivar en graves problemas si la autoridad central no tiene claro cual es la hoja de ruta que quiere imponer en su gobierno. Y hasta hoy yo creo que la hoja de ruta tiene varios caminos y puentes cortados.
Salu2.
Arle:
Como habrás visto, me he prevenido en quitarle posibilidades a los dos candidatos que los medios y la élite pretenden instalan, José Miguel Insulza y Ricardo Lagos 2.0, precisamente por ser más una “instalación de idea” que la plasmación del verdadero entusiasmo ciudadano.
Por otra parte, el fenómeno Bachelet nació el año 2003 (no nueve meses antes de la elección, como has dicho), justo en la mitad del gobierno de Ricardo Lagos. Incluso, ya hace dos años las encuestas indicaban a la doctora como front runner (junto a Soledad Alvear) para la pasada contienda presidencial.
Por cierto, he establecido tales cuatro candidatos potenciales, justamente considerando las variables que permitieron el surgimiento de la candidatura de Michelle Bachelet. En función a esas mismas variables planteo el inicio de una carrera presidencial de Paulina Veloso: tiene el factor sorpresa, la carrera política “en las sombras” y la posibilidad de deslumbrar en su ministerio (es todo un acontecimiento el hecho de haber revitalizado la Secretaría General de la Presidencia). Si cae Belisario, la primera persona considerada para Interior será Veloso; que no te quepa duda alguna. Una vez cumplida esta condición, tendremos otra mujer socialista presidiendo el país entre 2010 y 2014.
Alex:
En el mismo texto he propuesto que, de fallar el estilo de gobierno ciudadano, el próximo candidato será Ricardo Lagos.
No obstante, se daría una extraña circunstancia: Lagos es el principal responsable de lo que conocemos hoy en día como “gobierno ciudadano”, la transición entre la “democracia de los acuerdos” y el “diálogo social”. (De hecho, un símbolo de este cambio de perspectiva es la nueva Constitución.)
Como consecuencia de lo anterior, mucha gente desearía el regreso de Lagos más “autoritario”. Sin embargo, este carácter no era más que una careta para avanzar rápido en el proceso mantenido hoy por la Presidenta Bachelet.
Conclusión: Si Lagos volviera el 2010, sería más una continuación de Bachelet que un regreso a su propio sexenio.
Bruno C.
Me tinca Eyzaguirre. Viene con un discurso de toque humanista, con lo del nuevo contrato social. Suena al otro “cambio” para después de este “cambio”. De ahí a que lo del ex de hacienda no sea más bla bla del que los políticos nos tienen acostumbrados… Habrá que ver… Pero no será muy pronto digo yo… Igual me parece algo chueco, de parte de gente de la concertación, estar lanzando sus candidaturas y más hipócritas los que siguen negando lo innegable. En todo caso, están respondiendo a una carrera que ya empezó hace rato la derecha y nadie quiere llegar tarde…
Bruno, coincido en que hay un toque machista y ninguneador en algunos de los próceres que quieren ponerse en carrera presidencial porque creen que Bachelet “no da el ancho”. Pero también creo que muchos se adelantan a consolidar su figura presidencial antes que aparezcan algún liderazgo sorpresivo, como lo fue la misma Bachelet. Lo del gobierno ciudadano suena bonito, pero no veo instaladas redes reales de participación, todavía el aparato del estado dice qué se hace y cómo se hacen las políticas sociales y para qué vamos a hablar lo lento que avanzan los temas valóricos. Basta que el coordinador de un área en Salud o Educación sea DC para que se paren o se aplaquen las iniciativas de prevención del VIH SIDA, el embarazo adolescente o la promoción del condón. Y nunca, por favor, nunca desestimes el poder de la derecha para levantar un candidato, que podrán parar al general Garín y van a superar el 30 % de los votos porque el sistema así lo permite. Lo de Eyzaguirre no me lo trago mucho; no sólo no me gusta como candidato, sino que me huele a algo…creo que se bajará pronto luego de haber negociado muy bien el capital político que reúna.
Saludos
Como dijo la Blanca Lewin a propósito del paro estudiantil “a Lagos no se lo hacen” y creo que en este caso pasa lo mismo, el problema es que la Bachelet guatea en cierto sentido (liderazgo) y, sobre todo cuando está en vivo, improvisando y sin leer lo que le han preparado sus asesores, flaquea la gordis…
Ojo que con esto no justifico la opción de la derecha, pero sí me parece un argumento válido. Si de verdad sintiéramos que se trata de un gobierno firme, estable y con las cosas claras, nada de esto pasaría…
Saludos
En cierto modo, el gobierno de Ricardo Lagos pretendía llevar a cabo ese ideal portaliano del gobierno fuerte y autoritario que en el futuro desembocara en la mayor autodeterminación de los ciudadanos (ergo, el gobierno de Bachelet).
A Lagos no le habrían hecho las movilizaciones estudiantiles de mayo, no porque estuviera dentro de su ADN “la mantención del orden público”, sino porque (ocuparé una frase que odio) “Chile aún no estaba preparado para autodeterminarse”. Lagos, al cerrar su sexenio, dio al país una atmósfera de “hoy sí somos más libres”. Chile se siente hoy en día más empoderado.
De hecho, Michelle Bachelet salió electa Presidenta por lo ya señalado, porque en sus manos estaba la lucha por “abrir más las puertas” comenzada por Ricardo Lagos. Por consiguiente, la pregunta que deberíamos hacernos es qué tan dispuestos estamos como chilenos para asumir con madurez las responsabilidades de las nuevas libertades que se nos están ofreciendo.
Por cierto, la respuesta a esta pregunta PARA NADA guarda relación con el estilo de conducción de gobierno de la Presidenta. Estamos hablando del inicio de un cambio cultural. Algo así no puede ser tratado a la ligera.
Bruno C.
PS: En otra vereda, si la Presidenta “en vivo” actúa en improvisaciones y sin pautas, me parece un acto político muchísimo más loable y honesto. Algo muy acorde a nuestro “new deal”.