Esta tarde, el Presidente del Centro de Alumnos del Liceo Barros Borgoño, Maximiliano Mellado, explicó las razones de las movilizaciones como un ultimátum para el Gobierno, porque el Consejo Asesor Presidencial para la Educación “no legisla, no es resolutivo, por eso no sirve”. Una frase para el bronce. Ni siquiera la prensa debió darle tribuna a un argumento tan malo. Al menos, por respeto a su condición de vocero zonal del movimiento estudiantil.
Primero, no puede exigir al Consejo facultades legislativas; la Constitución no se lo permite. Las atribuciones legislativas son privativas de las dos Cámaras parlamentarias y, en última medida, de los Decretos con Fuerza de Ley emanados por el Presidente de la República.
Ahora bien, no debió ser un capricho de la Presidenta Michelle Bachelet optar por la conformación de un Consejo en lugar de delegar la discusión de este proyecto de ley en el Congreso Nacional. Busquemos las razones de la decisión presidencial:
1) Los señores congresistas deben estudiar diversos proyectos de ley a la vez. Por lo mismo, no volcarían ni la mitad de su tiempo parlamentario en estudiar con dedicación exclusiva el tema educacional.
2) A diferencia de los miembros del Consejo Asesor Presidencial, la gran mayoría de los señores congresistas no proviene del mundo de la educación. Si la discusión se hubiera centrado en el Parlamento, muchos diputados y senadores ignorantes en la materia habrían quedado altamente susceptibles a los Pepe Grillo, así como a los informes tendenciosos de los institutos afines a cada uno de los partidos políticos.
3) Al tratarse la educación de uno de los grandes temas de un país, dejarlo en manos del Congreso y a su brutal lobby habría derivado en parlamentarios enfrascados en angustiosas discusiones bizantinas concluyentes en más decisiones parche y, por consiguiente, en manifestaciones más duras del movimiento estudiantil.
Como he dicho el día de ayer, un Consejo Asesor, compuesto en su gran mayoría por gente del rubro, viene a ser el mal menor entre todas las opciones para buscar una solución a la problemática del sistema escolar. Los dirigentes estudiantiles no pueden exigir a Cristo en la tierra para hacerles el milagro antes de graduarse. Como dijo una periodista argentina a LUN tras haber entrevistado a la dirigente María Huerta, “la madurez que tienen al plantear sus temas, la deberían tener también a la hora de negociar”. Continúen negociando.
(21:14) Abstención se escribe con C
Encabezado de la página 4 de la edición de hoy de La Tercera. El sustantivo de todos los verbos terminados en -tener se escribe siempre con C: mantener - mantención; contener - contención; retener - retención; atener - atención; abstener - abstención.






Y con C también se escribe concejo xD
Cuídate
Aldsm.-
PS: con C cuando se refiere a un grupo de personas con carácter consultivo
Ehm…
Volviendo a lo del Consejo…
Lo que salga de esa tropa de actores educacionales, quieras o no, terminará en el Congreso; de todas formas será discutido por estos ocupadísimos parlamentarios, con la ignorancia y predisposición habitual. Así también el lobby de los grupos de poder e instituciones afines a determinado color operará como siempre…
El Consejo no le hizo ni hará la tarea a los parlamentarios. Fue la más elegante dipirona que pudo ofrecer el Gobierno para evitar un conflicto a todas luces insostenible. Como bien dijiste, el mal menor. Pero no la solución.
En verdad, la idea de asesorías medio académicas, medio sociales no es desdeñable. Ahora, aterricemos y no pretendamos como ciertos políticos ver en estas instancias la panacea, excusando su inoperancia con la sentencia “dejemoslos trabajar”. Tras el resultado de la Comisión para la Reforma Previsional (con nombres mucho más dotados en su area que los elegidos para el Consejo Asesor de Educación) no veo mucho futuro a lo que resulte de esta asesoría, especialmente si quien termina diciendo “si” o “no” tiene una participación mínima y una presión aun menor para hacer, digamos, “lo correcto”.
Atroz la abstenSION…
Otra razón para no delegar aquella labor a los ¿señores? parlamentarios: MONEY. Qué les importa a ellos los problemas de la educación pública, si total tiene el poder fáctico de hacer lo que se les venga en gana. Y la educación privada en este país es de su propiedad, así que mientras un joven común y corriente no salga con promedio 6,8 del colegio y tenga sobre 750 puntos en las pruebas de selección niversitaria, tendrá que recurrir a las instituciones educativas privadas y con eso llena los bolsillos de los ¿señores? políticos.
Con ese circulito, querrían hacer algo al respecto?
En fin… así con la educación.
Saludos!
Volvió TyC… Ganamos