Al mismo tiempo, aparecía otra loca: Gonzalo Fuenzalida, joven abogado con cara de yuppie. Unos delincuentes lo encerraron a él, junto con su esposa, sus dos hijos y la empleada de la casa para robarse —luego de dos horas de inspeccionar el hogar— el equivalente de $25 millones. Días después, invitó a la ciudadanía a protestar contra la inseguridad.
El 17 de junio se dio lugar a la manifestación inicial del movimiento de Víctimas de la Delincuencia en la Plaza Italia. La convocatoria fue exigua, alrededor de 500 personas, entre la cual destacaban notables como Cristián Warnken, Juan Guillermo Vivado y Eliana de Caso. No obstante los insignificantes números, los medios divulgaron profusamente la protesta a páginas completas antes, durante y después de realizada. Conforme pasaban los días, inclusive aprovecharon de inflar los números de la convocatoria: ahora los participantes de dicha marcha no son 500, sino 2.000 e incluso informaban 3.500. (El movimiento estudiantil requirió mucho más que cuatro pelagatos para comenzar a arañar cobertura mediática.)
El sitio de Víctimas de la Delincuencia informa al lector de la colaboración que han recibido de la agencia de publicidad Ogilvy, posiblemente los encargados del spot de difusión del movimiento (descargar aquí) y de Target Comunicaciones, agencia comunicacional cuya función es “comunicar y potenciar ideas (…) generando presencia en círculos empresariales, sociales, culturales y económicos”. En otras palabras, “asesores de imagen”. La agencia tiene en cargos estratégicos a dos conocidas periodistas: como Gerenta de Comunicación Estratégica, la simpática Verónica Díaz, ex Canal 13 y actual panelista de “Pollo en Conserva” de Red Televisión y, como Directora de Comunicaciones, Paula Afani, la controvertida autora de un libro justificativo de las acciones de la dictadura militar en cuya recepción aglutinó a gran parte de la ultraderecha chilena, a la vez que pareja de Rómulo Aitken, el ex detective que un año atrás jugaba a ser espía de la entonces candidata Michelle Bachelet con el objetivo de relacionarla con el secuestro de Cristián Edwards el año 1991.
Estos días, los medios informaban de la realización de la Primera Asamblea Ciudadana, que se realizó ayer por la mañana en el Cine Arte Alameda, en la cual era invitado de honor la loca Juan Carlos Blumberg, el ingeniero argentino que montó exitosamente una organización similar a la cual Fuenzalida quisiera imitar, la Fundación Axel, bautizada así en memoria del hijo de su fundador, quien fue secuestrado y posteriormente asesinado.
El discurso de Blumberg radica en la reconocida mano dura de la derecha internacional, la misma que castiga a la criminalidad sin mirar las razones de fondo: la tremenda desigualdad reinante. Sus consabidas medidas, favorecen la discriminación y la segmentación social. Por cierto, la cruzada de Blumberg es a su vez patrocinada por el polémico Manhattan Institute, el think tank de los neocons del Partido Republicano, padre de la doctrina de la Tolerancia Cero lanzada por el entonces Alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani.
El sitio de Fuenzalida tiene como divisa “la delincuencia nos afecta a todos por igual”, sin hacer distinciones entre izquierdas y derechas. Sin embargo, la manera de la derecha para prevenirla es mediante la estigmatización de la delincuencia, desconociendo los Derechos Humanos de personas con la misma carne, huesos y sangre que cualquiera de nosotros, tratándolos como parias, sin darles derecho para buscar una reivindicación,
afirmando no pocas veces que la maldad criminal es genética y que debe apartarse de la bondad de los buenos cristianos. Si eso es defender a la delincuencia, Fuenzalida no debería tener el descaro de convocar a la izquierda a participar de su movimiento.




Te faltó la mujer más asaltada de Chile, Josefina Sutil. Hablando de Juan Carlos Blumberg, dicen en el país vecino que estaría metido en casos de DD.HH por la desaparición de dos obreros de su empresa en la última dictadura militar de ese país.
Paula Afani en su libro, Paulsen la alaba como gran investigadora Awelo20006
Saludos
Argentina no es Chile y por eso Fuenzalida se equivoca. Allá, una vez que Shell hizo no me acuerdo qué, se pusieron de acuerdo y sencillamente no echaron más en Shell por un buen rato. Acá no pasa eso.
Ahora bien, con el tema de fondo coincidimos, el tema no pasa por meter y meter gente en las cárceles, sino por tratar de mejorar las condiciones para que asaltar no sea una opción para conseguir recursos.
Es escandalosa la diferencia entre sueldos más altos y los más bajos de cualquier organización y así, obvio, se va generando un cierto rencor u odio hacia el otro.
Finalmente, un párrafo para Afani. Será muy buena periodista y todo, pero también es cierto que tiene hartas caídas y cosas raras que contar…
Saludos,
Hay muchas cosas que me hacen sospechar en todo este caso.
1) La conexión entre Paula Afani y la Fundación es por sí sola una causa para extrañarse.
2) Por más pudiente que parezca, no creo que Gonzalo Fuenzalida haya podido por sus propios medios pecuniarios con todo el montaje de esta organización. (¿Cuánto debe costar encargarle un comercial a Ogilvy?)
3) Por lo explicado en el punto anterior, tengo dos alternativas posibles de la articulación de la Fundación Víctimas:
a) Fuenzalida es el palo blanco de algún ente interesado.
b) Fuenzalida está siendo subvencionado por algún ente interesado.
4) A partir de eso, sería bueno identificar quiénes son los “entes interesados”, por cuanto no se han oficializado como tales. Me encantaría saber de sus influencias políticas, con cuánto dinero están aportando a la causa de Fuenzalida y qué los motiva a oficiar de supporters.
Bruno C.
Cuando permitieron el acceso a mayores de catorce a la píldora del día después sin consentimiento de los padres, tuvimos que aceptar una nueva realidad. Es decir: decir sí, esto está pasando, voy a dejar de lados mis convicciones por tener un Chile más justo. Personalmente considero que los que no hicieron eso tienen una visión sumamente limitada de la realidad. Hay que ver los problemas como son y reaccionar frente a ellos. El problema de fondo es la falta de la educación, pero la pastilla era un medio inmediato.
Lo mismo ocurre con la delincuencia. Se necesitan medidas de corto y largo plazo.