No obstante, estuvo ausente una palabra sofisticada proveniente de la escuela Pinky Dinky Doo, muletilla en boca de periodistas y políticos mancos de diccionario. Sólo faltaba una trompeta de fondo para anunciar la palabrita, al más puro estilo del mencionado programa para niños, cuyo propósito es incentivar el interés en el vocabulario en los primeros años de edad.
La palabra de marras fue FUSTIGAR. Proveniente del latín fustigāre. Originalmente, significa “dar azotes con una fusta”, de lo cual da cuenta la primera acepción de la palabra. En su siguiente acepción, la RAE la define como “vituperar”, “censurar con dureza”. Considérese además comparar “fustigar” con la derivación posterior, “hostigar”, cuyo significado se orienta más a la intención maliciosa de “molestar”, “azuzar” y “hostilizar”.
Si fustigar es lo mismo que hostigar, ¿entonces todos los fustigamientos traían de suyo intenciones dolosas? En caso de no ser así, el uso impreciso de la palabra fustigar desvirtuó el significado cierto. Veamos encabezados de noticias del último tiempo.
Martes 28 de noviembre, en Cooperativa.cl
Intransigencia de la derecha recuerda la dictadura, fustigó Bachelet
Lunes 18 de diciembre, en Chile.com
Sebastián Piñera fustigó la “teoría del empate” de Belisario Velasco
Lunes 25 de diciembre, en Cooperativa.cl
PS fustigó a Schaulsohn por realizar denuncias de corrupción “10 años después”
Martes 26 de diciembre, en La Nación
Leal fustigó declaraciones de Schaulsohn
El mismo martes 26, en Cooperativa.cl
La Moneda fustigó el “obstruccionismo” de la derecha en 2006
Jueves 28 de diciembre, en Cooperativa.cl
Intendencia fustigó a productora por suspensión de la Love Parade 2007
Y eso que me reduje a los encabezados. Todos los días, en cualquier medio escrito, aparece esta odiosa muletilla más de una vez. Tanto leerla me está jodiendo.




