Ante la posibilidad que tantos otros números musicales se presenten en la capital en esta temporada primavera-verano (Björk, The Killers), además de otros que deberían presentarse teniendo en cuenta que han lanzado álbumes recientemente (The White Stripes, Franz Ferdinand, Kaiser Chiefs), me siento en la necesidad humana del moneymaking. A partir de la explotación de los talentos podría existir una posibilidad, pero… Qué importa, en las siguientes líneas les dejo una lista de planes remotamente posibles.
Plan A: “Quién quiere ser millonario”. Cuando estaba en el Nacional soñaba con responder las preguntas del estelar de Don Francisco y llegar al menos a los $ 3.200.000 de la décima pregunta. Por desgracia, el animador decidió cambiar el enfoque del formato televisivo y ahora se trata de un programa de concursos con padrinos y apadrinados, donde la historia más lacrimógena pasa el casting, la dificultad de las preguntas es otro cuento —ahora son menos difíciles—, por cuanto existe una persona necesitada que “merece” el premio. Además, no tengo una historia trágica para el programa. Plan desestimado por cambio de las reglas del juego.
Plan B: Modelar calzoncillos. Desestimado porque el mercado lo monopoliza Patricio Laguna y sus look-alike. Además me faltan las calugas básicas y tengo un bajo vientre levemente fláccido. Mi cuerpo (todavía) no da.
Plan C: Ser publicado periódicamente en prensa escrita. Trasladar los posteos de la bitácora, además de llevar la serie “Baño de Hombres” me remataría de satisfacción. Por desgracia, no dispongo de una agenda de contactos y antes de mí, hay una fila de veinte tipos, muchos de ellos amigos de alguien con pega en algún medio. (Mejor espérate sentadito, Inmunda.)
Plan D: Aplicar la vertiente humorística. Para ello, dos cosas: uno, que MTV decida hacer una versión latinoamericana de “Made” en Chile; dos, que pase el casting. Un lado fuerte: puedo hacer imitaciones de Barney el dinosaurio, Amaro Gómez-Pablos, Silvia Santelices, Hugo Chávez y estoy empezando a dar con el tono de Katyna Huberman. Un lado flaco: necesito dar con el tono para hacer un comedia stand-up con gracia, sin tener que requerir de reidores, como los tipos SCA, con la excepción de Alejandra Dueñas, la única realmente chistosa y que duró en el programa menos que peo en un canasto.
Plan E: Escribir una teleserie. Tengo la mayoría de las situaciones dramáticas, los personajes, la estética que busco y hasta tengo esbozada la banda sonora que requiero. El gran problema se llama tiempo. Pese a parecer la posibilidad más rebuscada, en ésta me tengo más fe que en las anteriores. Pero hay un inconveniente: aun siendo seleccionado, escribir guiones es un trabajo demandante que se come semanas completas y no quiero olvidar que también soy estudiante. No quiero desplazar (todavía) mis obligaciones.
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NOTA DEL REDACTOR: Debido a que las urgencias intestinas del minuto me hicieron escribir esta entrada, chuteo para mañana miércoles la segunda parte del decálogo para una candidatura exitosa. Mientras tanto, espero los comentarios de todos vosotros para la primera parte.




