Somos esclavos de nuestras palabras.
- Algo que sostengo. Hay clasismo en la política. Hay clasismo en la mirada que hacen los poderes fácticos de la política. Primero, LUN quiso comparar a Adrián con Yasna Provoste. Hoy El Mercurio, a raíz del caso Huechuraba, desclasa a Isaac Givovich, describiéndolo como “un joven cuyo mayor activo es ser yerno de Joaquín Lavín”.
Mientras La Tercera, en la misma cobertura del caso, apunta a Givovich como un producto de la movilidad social y la mística partidaria UDI, El Mercurio resume al personaje de la semana como quien “vive a expensas de Lavín”.
- Algo que desearía no haber dicho. Santiago se vuelve el Seattle sudaca. Los pokemones son el grunge del fin del mundo. Y Newsweek los graficó para un artículo de distribución internacional.
Gracias globalización por haber dado a conocer a estos críos sin cerebro, cuyos entusiasmos se reducen a cómo les quedó planchado el pelo. Puros pobrecitos sin neuronas para hablar de convicciones, sin neuronas para defender las pasiones más elementales. Me amurré: otro mundo es posible.




